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Estimado visitante;
La calidad del terrazo, aún siendo muy poroso, no es responsable de que después del trabajo terminado comience a aparecer ese polvillo blanco o esas manchas.
Existen dos imperativos fundamentales para terminar con brillo un trabajo que previamente se ha pulido.
1- Entre el servicio del pulido y el brillo, debe mediar el tiempo suficiente y la limpieza necesaria para que la solería termine de expulsar la humedad y el "polvillo" característico de su propia composición tras haber sido desbastada. Ese tiempo necesario de “reposo y sudoración del pulido” será determinado por distintas variables, como son:
- Grado de porosidad de la solería - Números de piedras empleadas en el pulido, o por su efecto, la cantidad y estancamiento de agua y retención de humedad al que se sometió la solería durante el proceso de pulido. - Situación del piso. A nivel de suelo o planta superior. Por norma general las solerías dispuestas en pisos a nivel de calle retienen más humedad o lo hacen por más tiempo. - Temperatura medio ambiental. Será la que determine el tiempo de secado y sudoración del pulido y siempre con relación a las condiciones anteriormente expuestas.
Como norma general, se puede determinar un mínimo de 2-3 días para ambientes cálidos y veraniegos, y una semana o más, para las estaciones invernales y solerías a pié de calle. En cualquier caso, el pulidor debe saber determinar todos estos factores antes de proceder con el brillo y sellado de la solería. Por otra parte, si ese tiempo no se cumple debidamente, la solería terminará más tarde o más temprano por sudar esa humedad retenida y acabará estropeando el brillo, al que le saldrán parches a modo de eflorescencias blancas.
2- Es necesario ante una solería recién pulida, aplicar previamente al cristalizador una solución de tapa-poros en las manos suficiente para que sirva de base a éste último que actuará como sellador final del brillo. Un cristalizado falto de una base previa de tapa-poros, será al poco tiempo degradado por la propia porosidad de la solería.
El polvillo blanco también puede ser causa de que la solería hubiese sido abrillantada con cera industrial en vez de cristalizada con el fluorsilicato de magnesio como principal componente de cualquier cristalizador. El abrillantado con esas ceras proporciona un brillo, aunque vistoso, también ceroso y resbaladizo, que tiende a sudar un polvillo muy fino propio de su misma composición.
Independientemente de lo expuesto, también es posible que la masa de mezcla con la que fue solada la solería en su día, hubiese sido realizada con arenas inapropiadas o mezcladas con otras ricas en salitre. No sería el primer caso, pero desde nuestra experiencia también hemos de decirle que es raro encontrarse con esa práctica tan cicatera en la construcción.
SOLUCIÓN: <Repetir el trabajo de brillo> Deberá observar y esperar a que termine de salir esas eflorescencias. Una vez se percate de que ya no va a más, entonces deberá cristalizar la solería de manos de un profesional cualificado, quien deberá de proceder nuevamente con el brillo desde el principio. Esto es, aplicación previa de tapa-poros y posterior aplicación del cristalizador.
Un saludo.
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