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Carta de Mily para Fanny:
Querida Fanny Ardant:
¿Puedo confiarte un secreto?. En este momento me invade el "síndrome de la página en blanco" y no sé qué decirte. Parece como si una catarata de ideas, repletas de contenido, me atacara. Se subiera invasora por mi cabeza, caminara enloquecida por mis neuronas y fuera detenida luego por un muro infranqueable de decodificadores que no las dejan expresarse. Blanco total. Creo que el complejo de Bartleby, el escribiente de Melville, me ha dominado nuevamente.
¿Escribir a mi actriz favorita y decirle algo coherente antes del domingo? ¿Y qué le digo sin parecer una tonta?.Te diría mil palabras y agregaría dos o tres más por las dudas. Escribiría “insuperable”, “artista hasta los huesos”, “me encantás”, “sos maravillosa”, “te admiro”, “me gustaría ser como vos, actuar como vos, vestirme como vos”, “teatro”, “placer”, “¿leíste literatura argentina?”, “aplauso”, “fascinación”, “¿te gusta el tango?”, “apasionada”, “alegría de vivir”, “¿y si soy pesada?”, “tal vez me odies después de esta carta”, “¿conocerá la Argentina?”, “exquisita”, “dulce”, “refinada”, “libros”, “Duras”, “te adoro”...
¿Y la alegría que nos das a diario?, ¿cómo agradecerla?. Algo maravilloso debe haber en tu corazón para que el mundo se una en vos.
Sentí una enorme alegría al pensar en la posibilidad de ser parte de esta "carta universal". Sí, es así como se nos ocurrió llamar a este proyecto "rompecabezas", armado desde los cuatro o cinco puntos más alejados de la Tierra. No hablamos el mismo idioma pero la Torre de Babel no tuvo ningún poder sobre nosotras. Desde que te conocimos hemos aprendido a hablar tres o cuatro idiomas -es que las “ardantes” deben comunicarse- aprendimos a comer en cada idioma, a intercambiar recetas de cocina y a pensar como si fuéramos una francesa, una argentina, una sueca, una española, una italiana, una china y supusimos que podríamos encontrarte en algún rincón y, de ese modo, inventar alguna idea para salvar al mundo.
Yo creí durante años que la diversidad del mundo era la culpable de que el hombre estuviera condenado a dividirse, a prejuzgarse, a aniquilarse, a desaparecer. Pero en circunstancias como éstas, donde varios corazones de diferentes nacionalidades, tan increíblemente separados por la distancia y la cultura, se unen en una misma frase "te queremos mucho Fanny Ardant", a mí me llena de emoción y de esperanza.
Yo vivo en una ciudad, Buenos Aires, donde la gente cree todavía que haciendo "un cacerolazo" o cantando el himno nacional con la mano en el pecho, en plena Plaza de Mayo, se puede lograr algo. Y vivo en un país, Argentina, donde todavía se permite que una mujer gobierne, a pesar del evidente machismo que aún le cabe a esta sociedad que pretende ser parte del primer mundo y merecedora cuna de gente como Borges, Piazzolla, Ginastera, Baremboim, Argerich, Guastavino, Evita o Gardel.
La primera vez que te vi fue de casualidad, buscando información sobre María Callas o haciendo un rápido zapping en algún canal de televisión. No sé bien cómo fue y, ¿quién sabe por qué?, te quedaste prendida en mi corazón como un broche de honor que no me quiero quitar jamás. Tampoco sé bien cómo pasaste, de un día para el otro, a ser parte de mi familia. Ahora me parece como si te conociera de toda la vida. Todo es fantasía y realidad, como escribió Borges sobre la fantasía de Coleridge "alguien sueña que cruza el Paraíso y le dan como prueba una flor. Al despertarse, ahí está la flor". Sí, puedo asegurar que, desde aquel día en que te vi, me he quedado mezclada y estupefacta en este "Mundo Ardántico" del que ya no quiero salir...
Gracias por existir!
Mily Almeyra almeyramily@yahoo.com.ar www.divinafannyardant.blogspot.com
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Edad
108
Nos conociste por...
gracias a Dios
Opinión
Muy buena
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