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18/04/2005 - 22:17 Sin lugar a dudas, ésta, la última ruta de senderismo ha sido la que más trabajo me ha costado de realizar, no por la dureza de la misma, ni por falta de ganas; la culpa la tuvo la noche de antes, el acostarme casi de día y abrir un poquito los ojos a eso de las 8:45 de la mañana y decidir entre disfrutar de una excelente mañana de aire puro, paisajes de los que te llenan el alma,... o desperdiciar el día en la cama. Afortunamente un tirón de las sábanas hizo el resto. A pesar del extremo cansancio valió la pena. Es dificil poder explicar con palabras la cantidad de emociones que es capaz de despertar un simple paseo por el campo, por esto tan grande que tenemos, como es la naturaleza. Además de disfrutar de las increibles vistas, del despertar de la primavera, y de un indescriptible olor a plantas aromáticas,... nos ofrece la oportunidad de ponermos en contacto con nuestros pensamientos, con eso que tan pocas veces solemos hacer como es el ahondar en nosotros mismos, el disfrutar del pozo interior que todos llevamos dentro (haciendo alusión a un cuento de Jorge Bucay llamado la CIUDAD DE LOS POZOS, que os recomiendo a todos). Intento pensar en alguna pega, alguna observación o recomendación que hacer para próximas ediciones, sin embargo, no se me ocurre nada que mejorar. La naturaleza, en su grandeza, hace que cada ruta sea mejor que la anterior. No tengo más que palabras de agradecimiento y dar la enhorabuena a la organización, ya que todo me ha parecido, sin ánimo de parecer condescendiente, estupendo. Aprovecho para animar a tod@s aquell@s que no habeis tenido la oportunidad de disfrutar de un domingo en compañía de 60, 70 o 100 amigos para pasear por el campo. Merece la pena.
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