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Sra. María Mir: He leído con atención su libro sobre la biografía del profesor Fassman. Fui alumno de su padre en la primavera de 1978, en el otoño de ese mismo año para ex-alumnos, y en la primavera de 1980.Mi opinión sobre el libro es excelente. En el año 2001 cayó, por casualidad, en mi poder un ejemplar de una decepcionante biografía, que Ud. califica acertadamente de hagiografía.Sin restar un ápice de mérito a la figura de su padre,también conocí la corte de lisonjeros con vanas pretensiones, o tal vez no, de obtener conocimientos extras o revelaciones confidenciales de un hombre hermético.Es sorprendente que la autora, ligada por lazos de sangre, aborde a la persona y al personaje que fue su progenitor con una objetividad en esa dicotomía admirable. No dudo que algún ex-alumno hubiera podido hacer un trabajo memorable y con un rigor intelectual aceptable. Pero con toda seguridad hubiera tenido que acudir a Ud.como primera fuente de recuerdos y semblanzas, donde ulteriormente poder indagar e investigar, bucear en archivos, recoger testimonios de cuantas personas con vida tuvieron contacto con él, en base a ese guión trazado. Yo supongo que la labor puede ser ingente, en caso de no establecer límites de acotamiento a la misma. Ello me permite hacerle, más que una crítica, una consideración.Al finalizar la lectura de su libro, me ha parecido detectar o apreciar, mejor dicho,una premura, una precipitación por concluirlo anticipadamente, como si no hubiera obtenido la suficiente maduración. Quizás estoy equivocado, pero sospecho que, posiblemente, el compromiso con la fecha del centenario nos ha privado de una obra más elaborada. De todos modos, vaya por delante mi felicitación ya que para algunos ex-alumnos, como mi caso, puede resultar un auténtico regalo para la memoria.Yo cuando conocí a su padre era un joven que estaba pendiente de hacer el servicio militar. Había asistido a dos conferencias en Barcelona en la primavera de 1978. Una, la de José Silva de Control Mental. Otra, en el Casal del Metge a la de Fassman. Opté y me decidí, por la segunda alternativa. Cuando regresé del servicio militar me reincorporé de inmediato en aquel grupo de ex-alumnos. Recuerdo perfectamente el instante en que le pedí permiso al profesor para poder continuar sus clases. También recuerdo que la materia que se impartió me distanció, tuvo en mí un efecto de alejamiento. Me trasladé de domicilio a otra localidad, por motivos laborales.Un hecho luctuoso, la desaparición en extrañas circunstancias de un familiar de mi esposa, nos llevó tanto a ella como a mí a su despacho. Nos atendió amablemente. Era la segunda vez que entraba en su despacho. Pasaron algunos años y me enteré tardíamente, un mes después, de la noticia de su fallecimiento. Hace unos pocos años efectué varios cursos del método Silva de Control Mental.Y he entrado en esta página casi por casualidad. Tengo la impresión de que en esta vida he llegado tarde a casi todo. Lo que yo hubiera podido aportar a su trabajo es insignificante, no más allá de unos apuntes de clase.Si Ud. me da la oportunidad de llamarla por teléfono podriamos intercambiar impresiones.Gracias por su trabajo
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País
españa
Edad
53
Nos conociste por...
fui alumno de fassman en el año 1978-80
Opinión
Buena
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