|
Hola Silvia. Me encanta tu sección Sexo en Madrid en El Mundo. Lástima que últimamente no sea fácil leer nuevas entregas. Si la razón es que no te llegan historias, ahí va la mía.
Estar inmóvil en casa, con las dos piernas escayoladas, es algo realmente aburrido. Me estaba recuperando del impacto emocional de una terrorífica ruptura sentimental cuando un conductor borracho impactó contra mi coche, rompiéndome las dos piernas. Lectora voraz, una vez liquidados los libros apetecibles, me dediqué a curiosear un poco por la red, blogs de amigos y conocidos. Llegué a uno que me enganchó. Diario de una Swinger http://amandamanara-diariodeunaswinger.blogspot.com/ Lo leía con asiduidad y envidia, el mundo swinger siempre me ha interesado, pero lo que yo buscaba de verdad era una pareja. Enamorarme, caminar dos palmos sobre el suelo, medio volando, escuchando como mi corazón se desboca esperando el momento de lanzarme a los brazos de mi amor. Sueños imposible, pensé entonces. Seguí leyendo el blog, y un día me atreví a poner un comentario a uno de los post. Esa misma noche alguien contestó a mi comentario. Un hombre. Seguimos así, comenzando a relacionarnos a través de los comentarios que los dos hacíamos en el mismo blog. Escribía para enviarle mensajes en clave, que él entendía y respondía, como si nos conociésemos desde siempre. Compartíamos la misma visión del mundo. Unos días después el blog anunció un “encuentro de cuerdas” al que la autora pensaba asistir. Mi fisioterapeuta me estaba animando a comenzar a usar las muletas para recuperar el movimiento, así que encargué un par de muletas preciosas, dibujé mi mejor sonrisa y crucé los dedos para que él, “J”, estuviese también allí. Pedí a una amiga que me llevase a la fiesta, por si acaso. Cuando aparecimos por el local, me presentaron a la autora del blog. Ella me recibió con un entrañable abrazo, me dio las gracias por leerla y me presentó a todo el mundo. Cuando, unos minutos después se acercó hasta donde yo estaba sentada de la mano de un hombre con una mirada más luminosa que la vía láctea, supe que era “J”. Desde ese momento no hemos vuelto a separarnos. Mis piernas ya casi están recuperadas, mi corazón explota de alegría, “J” se ha venido a vivir a mi casa y es tan cielo que incluso cocina maravillosamente bien para mí. Por supuesto seguimos leyendo, ahora los dos juntos, las divertidas historias que cuenta Amanda Manara. Ella sabe que siempre la adoraremos. Ella nos ayudó a encontrarnos.
Y eso es todo; bueno, todo no, nada me gustaría más que ver mi historia en tu sección. Si necesitas saber algo de mí, no dudes en pedírmelo así como alterar lo que te he contado a tu entera conveniencia.
Mil besos.
Sofía
Host: 77.228.9.231
|
|