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La delegación gijonesa de la Fundación Altarriba controla algo más de 200 gatos repartidos en 27 colonias en todo el concejo, tanto en el casco urbano como en la zona rural. Los programas de atención a colonias felinas estables incluyen: esterilización, atención veterinaria, alimentación, instalación de casetas (donde es posible), adopciones en el caso de los animales susceptibles de ello y traslado de los animales (también en la medida de lo posible) si es aconsejable. La entidad cuenta con el apoyo del Ayuntamiento para sufragar los gastos y hacer de este proyecto una realidad. Además Altarriba-Gijón ha realizado casi un centenar de adopciones en lo que va de año y acoge unos cincuenta gatos que actualmente buscan hogar. Ahora proyecta poner en marcha un «refugio familiar» donde vivirán felinos recogidos del abandono y el maltrato, que tendrán en él su casa para siempre. Se trata de animales con problemas de conducta y adaptación, temerosos en muchos casos de los humanos y que en la mayoría de los albergues estarían condenados a pasar el resto de su existencia encerrados. El proyecto no cuenta con jaulas: sólo una casa y el campo, 10.000 metros, para correr y jugar. «El objetivo es dar cobijo a animales que ni están adaptados para vivir en la calle ni tampoco encuentran un hogar o por su extrema timidez o por amputaciones, como «Mickey», que sólo tiene tres patas y nadie lo quiere adoptar y ahora está encantado de poder vivir suelto con comida, refugio, atención veterinaria y cariño», explica Cristina Iglesias, de Altarriba. Este tipo de proyectos ya existen en otras ciudades de España con éxito. El apoyo de los vecinos, tanto a través de donativos como haciéndose socio o apadrinando un animal, es fundamental. «Evidentemente, hay más gatos en la calle, y abandonados, de los que nosotros tenemos capacidad económica y voluntarios para atender. Cuantos más recursos aunemos y más personas estén dispuestas a echar una mano, más podremos ayudar a los gatos. Para el presente año teníamos previsto esterilizar un centenar de gatas y ya hemos superado las 150; pero sabemos que aún queda mucho por hacer», añade Cristina Iglesias. Actualmente, además de ayuda de voluntarios y económica, Altarriba necesita la colaboración de personas con conocimientos de construcción y que quieran ayudar a acondicionar la Casa de los Gatos en el «refugio familiar». El proyecto, que esperan que esté listo para la primavera, dará cabida a una veintena de gatos en su primera fase. «Sabemos que habrá muchas más peticiones y que habrá personas a las que no les parezca bien que no podamos encargarnos de todos los animales, pero lo prioritario es que los que entren tengan una calidad de vida adecuada y acorde con sus necesidades y el hacinamiento sólo lleva a mala calidad de vida y aumento de las enfermedades víricas», concluye Cristina Iglesias.
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