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Admin: Borrar Mensaje  Vicente ángulo del rey    vicangulo@hotmail.com  14/11/2017 22:24  Fecha
Mensaje El foro ha comenzado a funcionar nuevamente. Perdonar este lapsus.
Así que ánimo y a entrar otra vez en el mismo.

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Admin: Borrar Mensaje  Vicente ángulo del rey    vicangulo@hotmail.com  14/11/2017 22:16  Fecha
Mensaje Comunico que hemos estado unos quince sin funcionar el foro. Afortunadamente ha vuelto a la normalidad, así que animaros y entrar nuevamente que no decaiga esta forma de comunicación entre nosotros los laborales.h

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Admin: Borrar Mensaje  Modesto Cañas Buendia    modestocanas@gmail.com  31/10/2017 20:47  Fecha
Mensaje Amigo Zapata Atienza, hace algún tiempo que no he entrado en el foro, cada vez que me pongo en el ordenador acabo de cabeza en la prensa para ver que ocurre con el monotema de Cataluña, que para mi desesperación me tiene confundido, harto y acojonado, y al que no le veo solución en los próximos mil años.

Efectivamente en el mes de junio, con 64 años, decidí jubilarme aprovechando el verano, no iba a estar trabajando esos meses, ya daba igual esperar algunos más. Tengo que decirte que en algunas cosas he salido ganando, pero en otras no, por ejemplo he perdido contacto con mucha gente con la que me veía todos los días durante muchos años, supongo que como todo el mundo, y hay días que me encuentro algo solo, tendré que buscarme otras actividades, espero hacerlo a partir de estos días que ya comienza el invierno, y en Cuenca es un tiempo largo, oscuro y tedioso.

Espero que entres al foro y veas este mensaje, te llamaré por teléfono uno de estos días, el mio es 640223021.

Un abrazo para ti y para todos los compañeros.

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Admin: Borrar Mensaje  F. Ramiro    framiro@etsii.upm.es  25/10/2017 12:49  Fecha
Mensaje

La parte histórica y el juicio de valor de este magnífico intelectual son incontestables. ``Se moja´´ y razona profundamente en lo expuesto en el cuarto último punto y aparte en que empieza diciendo :

``En la actualidad, las condiciones.........´´



Hoy, en ausencia de colonialismo y dentro de un país de la UE, el derecho a la autodeterminación es una reivindicación reaccionaria, incluso involucionista, impropia de partidos o sindicatos progresistas

LA IZQUIERDA Y LA AUTODETERMINACIÓN

Nicolás Sartorius

24 OCT 2017 - 00:00 CEST ( El País)

“El nacionalismo de los de arriba sirve a los de arriba. El nacionalismo de los de abajo sirve también a los de arriba. El nacionalismo cuando los pobres lo llevan dentro, no mejora, es un absurdo total”. Bertold Brecht
Desde el principio se sabía que el famoso “derecho a decidir” era un hábil eufemismo con el fin de enmascarar el inexistente, en condiciones de países democráticos, derecho de autodeterminación de “los pueblos”. Este derecho tiene una larga historia que merece algunas reflexiones.
Es conocido que la socialdemocracia internacional reconoció este derecho ya en 1896, en un Congreso celebrado en Londres, en el sentido de que se trataba de un derecho político a la independencia o secesión de la nación o imperio opresores. Este criterio lo adoptaron casi todos los partidos pertenecientes a la 2ª Internacional, incluyendo el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, del que emanaría el partido bolchevique de Lenin. Con el triunfo de la revolución de 1917 —de la que se conmemoran los 100 años—, la libre autodeterminación y la posibilidad de formar un Estado separado se recogió en la declaración de Derechos de los Pueblos de Rusia y, después, en la Constitución de 1924. No obstante, esta posición no fue nada pacífica en los debates de la época. Mientras Lenin, Trotsky, Kautsky y otros defendieron con ardor la consigna autodeterminista, otros como Rosa Luxemburgo, Bujarin y los llamados bolcheviques de izquierda se opusieron con igual empeño. Los primeros, argumentaban que el nacionalismo era una fuerza revolucionaria en la época de las colonias y de los imperios, “cárceles de pueblos”, mientras que los segundos sostenían que en la era de los imperialismos modernos era una antigualla defender las fronteras nacionales y, sobre todo, que el nacionalismo había estado en el origen de la espantosa guerra del 14, cuando incluso una parte de la izquierda había votado los créditos de guerra, costándole la vida al socialista francés Jean Jaurès al oponerse a ellos. Prevalecieron entonces las tesis de Lenin y de otros dirigentes de la izquierda, pues era cierto que la libre determinación tenía sentido en el proceso de descolonización e, igualmente, la independencia de naciones sojuzgadas por los imperios que fueron derrotados en aquella carnicería: el austro-húngaro; el de los zares; el otomano y el del káiser Guillermo. Quedaron en pie el británico y el francés que durarían unos años. En el fondo, las teorías de Luxemburgo y Bujarin se compadecían más con las de Marx, que en su análisis del desarrollo del capitalismo veía más conveniente para la causa de los trabajadores la federación de las naciones con el fin de lograr entidades políticas más fuertes.
Cuando se trató el caso de Cataluña el presidente francés Clemenceau solo dijo: “Nada de tonterías”
Cuando concluyó la Gran Guerra llegó a París el presidente Wilson con sus no menos famosos 14 puntos, entre ellos el derecho de autodeterminación, sobre todo de las naciones que conformaban el imperio de los Habsburgo. Wilson procedía de la tradición anticolonial de EE UU, no le gustaban los imperios europeos y tampoco le interesaba dejar esa bandera en manos de un bolchevique como Lenin. A París fueron en peregrinación todos los nacionalismos irredentos con la finalidad de que el presidente americano les diera su bendición. Aun así, se cuenta que cuando se trató, también, el caso de Cataluña, el presidente francés Clemenceau se limitó a decir “pas des bêtises” (nada de tonterías) y ahí acabó la discusión. El resultado de todo ello fue que el mapa de Europa quedó cual manta escocesa, surgieron múltiples pequeñas naciones y en especial en los Balcanes, origen de múltiples conflictos.
En la actualidad, las condiciones han cambiado radicalmente y sería trágico que la izquierda no se diera cuenta de lo que eso significa. Comprendo que, a veces, no es fácil entender los vericuetos de la dialéctica de los procesos, pero este es un ejemplo de cómo un derecho progresista o liberador, en una fase histórica, se puede transformar en su contrario en otra etapa diferente. Esta es la razón por la cual Naciones Unidas —donde no sé si abundan los dialécticos— ha concretado su doctrina sobre este tema señalando que debe respetarse la libre determinación sólo en los casos de dominio colonial o en supuestos de opresión, persecución o discriminación, pero en ningún caso para quebrantar la unidad nacional en países democráticos.
Algunos deben superar inercias y concluir que hoy es antisocial lo que antes era progresista
En las condiciones creadas por la globalización, con mercados y multinacionales globales, inmersos en la revolución digital, cuando ya no existen situaciones coloniales generalizadas ni imperios “cárceles de pueblos”, el derecho de autodeterminación es una reivindicación reaccionaria, impropia de partidos o sindicatos de izquierda. Todavía más involucionista si cabe en el supuesto de los países pertenecientes a la Unión Europea, inmersa en un proceso de integración cada vez mayor, imprescindible para poder medirse, desde la democracia, con los grandes poderes económicos y tecnológicos. Una transformación de actuales regiones o autonomías en Estados independientes haría inviable el futuro de una unión política europea.
Es verdad que durante el periodo de los movimientos anticoloniales, véase la posición contra la guerra de África del PSOE de Iglesias, o durante la última dictadura franquista, la reivindicación de la libre autodeterminación tenía un sentido y así se recogía en los programas de los partidos y sindicatos de izquierda españoles; eso sí, siempre en aquel contexto y supeditado a la unidad de los trabajadores. Pero en condiciones de democracia, en la mundialización y la construcción europea no hay nada más contrario a los intereses de los trabajadores que romper un país. Ese acto profundamente insolidario —en especial cuando los que quieren romper son de los más ricos— divide a los sindicatos; quiebra la caja única de la Seguridad Social, garantía de las pensiones; parte la unidad de los convenios colectivos y el sistema de relaciones laborales, en un espacio de mercado único que, de quebrarse, dejaría a la intemperie a trabajadores y empresas.
En consecuencia, los partidos y sindicatos de izquierda deberían revisar esta cuestión, superar viejas inercias y concluir que en las condiciones actuales lo que antaño era progresista hogaño es retrógrado y antisocial, propio de fuerzas nacionalistas radicales y/o populistas que no tienen nada que ver con los intereses de las mayorías sociales.


Nicolás Sartorius es vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas.


saludos a la FRATERNA CLASE LABORAL


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Admin: Borrar Mensaje  F. Ramiro    framiro@etsii.upm.es  24/10/2017 18:28  Fecha
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G.a D. que parece que ya no vamos siendo tan diferentes ( excepto en la corrupción ) con otros países........




COLUMNA›

Federaciones y cumplimiento de la ley

El artículo 155 es homologable a lo que vemos en otras democracias desarrolladas

Roger Senserrich

23 OCT 2017 - 00:00 CEST (EL PAíS)


Reunión de la Mesa del Parlament de Cataluña, presidida por Carme Forcadell.
Reunión de la Mesa del Parlament de Cataluña, presidida por Carme Forcadell. Massimiliano Minocri

El 26 de junio de 2015, el Tribunal Supremo de Estados Unidos declaraba inconstitucional la prohibición de matrimonios de personas del mismo sexo. La sentencia invalidaba una enmienda a la Constitución de California aprobada por referéndum. Era una más de la miríada de leyes y enmiendas constitucionales estatales que habían sido aprobadas en este sentido en años anteriores; todas ellas pasaban a ser inaplicables legalmente.



Al juez Roy Moore, jefe del Tribunal Supremo de Alabama, esto no le hizo gracia. Alabama había aprobado una prohibición en 2006 con un 81% de votos favorables. Moore acababa de ganar unas elecciones prometiendo combatir el matrimonio homosexual. Diciendo defender la voluntad democrática del pueblo de Alabama, Moore ordenó a los funcionarios de los condados negar licencias matrimoniales a parejas del mismo sexo, dijeran lo que dijeran los federales.

La broma le duró poco. En mayo, Moore era apartado del cargo por desobedecer órdenes del Supremo. Los legisladores de Alabama y otros Estados intentaron sacar adelante leyes que mantuvieran la discriminación, sólo para ser rechazadas por tribunales federales de inmediato. Por mucho apoyo democrático que las leyes estatales tuvieran, las resoluciones judiciales federales tenían primacía absoluta sobre ellas.

Todos los sistemas políticos descentralizados, sin excepción, incluyen fórmulas legales para permitir que el Gobierno federal imponga sentencias judiciales, órdenes y leyes a Estados y regiones en caso de que éstos las incumplan. En Austria, el artículo 100 de la Constitución permite al presidente federal disolver un Parlamento estatal. En Italia, el artículo 126 de la Constitución permite disolver un Gobierno regional, algo que han hecho en más de una ocasión. En Reino Unido, el Parlamento de Westminster ha suspendido el Gobierno regional de Irlanda del Norte cinco veces en los últimos 18 años; está suspendido ahora. En Estados Unidos, el Gobierno federal envió tropas al sur repetidamente durante la lucha por los derechos civiles para obligar al cumplimiento de resoluciones judiciales. En Alemania, el artículo 37 autoriza a la federación a obligar a un Land a cumplir la ley.

El artículo 155 de nuestra Constitución, y los pasos que está dando el Gobierno para implementarlos, son perfectamente homologables a lo que vemos en otras democracias desarrolladas. Son una extensión del sistema de separación de poderes de cualquier Constitución moderna; del mismo modo que las regiones tienen cláusulas que protegen sus competencias y pueden recurrir las acciones del Gobierno central si este se extralimita, este puede tomar medidas para obligar a que las regiones cumplan la ley.

La Generalitat y el Parlament han incumplido la ley repetidamente desde el 6 de septiembre, y lo han hecho de forma estentórea, ruidosa, sin rubor. Han utilizado el pretexto de la legitimidad democrática, adoptando medidas que incluían desde derogar la Constitución en la comunidad o nombrar jueces. No hay nada excepcional en que un Gobierno central reaccione invalidando leyes primero y disolviendo el Ejecutivo autonómico después


Saludos a la fraterna CLASE LABORAL..


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Admin: Borrar Mensaje  F. Ramiro    framiro@etsii.upm.es  23/10/2017 12:08  Fecha
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Consideraciones y reflexiones de forma y fondo de gran calado...........



TRIBUNA›


¿Y la lealtad?


Dar más poder a las unidades federadas no funcionará si las élites lo usan para negar la solidaridad

José María Ruiz Soroa

22 OCT 2017 - 00:00 CEST ( EL PAÍS)s


Permítanme salir por un momento del agobiante presente y proyectarme a esa época de arreglar los destrozos a la que pronto o tarde llegaremos. Una época en la que, otra vez, discutiremos entre todos la mejor manera de organizar la convivencia o la conllevancia en el Estado. Con seguridad, vistas las fuerzas en juego, se planteará un necesario incremento del autogobierno de ciertas y concretas subunidades territoriales amparado en una retórica de música federalista aunque de contenido real más bien confederal.


Pues bien, la cuestión o problema que deseo plantear al lector (advirtiendo desde ahora, no se me ilusione, que no conozco su solución) es la de si es posible que un sistema de organización del Estado de cuño federal o confederal pueda tener alguna posibilidad de éxito en el medio plazo si las élites políticas que gestionan ese sistema en las subunidades catalana y vasca carecen de toda lealtad hacia el conjunto.

Y me explico: la lealtad federal (la bundestreue) es un requisito indispensable para el funcionamiento óptimo de una organización de este tipo. Si no concurre en todos los actores políticos e institucionales que componen el sistema completo, e incluso en la misma ciudadanía, un aprecio tanto por la diferencia como por la unidad del conjunto, los resultados obtenidos serán subóptimos o mediocres. Una idea que se comprueba sin dificultad en la experiencia de los modelos federales clásicos como el alemán o el estadounidense, siempre a la búsqueda de un modelo que garantice la mejor cooperación desde la diferencia.

Pero, aquí viene el pero, las cosas son muy distintas en las federaciones plurinacionales, en aquellas que a diferencia de las uninacionales como Alemania o EE UU, existen subunidades en las que actúa un movimiento nacionalista con implantación social potente. Dicho de otra forma, en aquellos Estados en los que el federalismo es o pretende ser remedial, porque ha nacido no to bring together a unos componentes que lo deseaban, sino para keep together a unos territorios que amenazaban con desunirse. Que es nuestro caso español (como el belga o canadiense). En este tipo de Estados la ausencia de lealtad por parte de las subunidades federadas (de la élite política que las gobierna) no provoca que el sistema simplemente funcione mal, sino que provoca que el propio sistema se destruya. En ellos, la ausencia de lealtad hace que el mismo federalismo trabaje para destruir la unión: en estas federaciones multinacionales tal que España “el federalismo democrático, a menos que las élites hagan un esfuerzo consciente para usarlo como integrador, tiene tendencias inherentemente desintegradoras”. Lo escribió (¿o lo advirtió?) Juan José Linz hace 20 años.




La ausencia de compromiso constitucional hace que el mismo federalismo trabaje para destruir la unión en estas federaciones multinacionales como España

Si las élites que gobiernan las subunidades federadas aprovechan los poderes y competencias que el sistema les atribuye para embarcar a sus poblaciones en procesos de construcción nacional afirmativa de la identidad regional de una manera separada u hostil a la del conjunto, si promueven una visión del centro del sistema como elemento ajeno y artificial con el que no cabe identificación sentimental, si tienden con su acción a debilitar los lazos de solidaridad con el conjunto de los ciudadanos del Estado, entonces “el federalismo democrático puede ser la base para el éxito de una futura secesión” (¿les suena a algo aquello de primero hacer país para luego ser país… independiente?).

Estamos hoy enfrentados al momento álgido y extremoso de un proceso de deslealtad para con el Estado y la nación común. Pensar que puede en el futuro resolverse con un incremento de los poderes y competencias de la subunidad (más dinero, más libertad y más amor), sin antes asegurar la lealtad de las élites dominantes es incoherente: usarán de ello, como han usado en el pasado de lo que poseyeron, para asegurar mejor la destrucción del sistema. Hay quien supone que esto no sucederá porque ese mayor autogobierno hará surgir nuevas élites directoras a favor de la unión del conjunto. Esperanza que, sin embargo, contradice la experiencia de los pasados 40 años: a más autonomía más nacionalismo disgregador.

¿Y cómo se crea lealtad política? Desde luego no intentando comprarla. Pero tampoco con la represión o la simple revancha. Aunque es cierto que si la deslealtad rinde frutos tangibles no hará sino incentivarse. Yo se lo confieso: no conozco la solución. Pero sí que el problema es de órdago.

José María Ruiz Soroa es abogado.

Saludos a la fraterna CLASE LABORAL


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Admin: Borrar Mensaje  F. Ramiro    framiro@etsii.upm.es  22/10/2017 12:34  Fecha
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Manuel Vicent como siempre con su profunda lucidez, unas veces directa y otras con fina ironía , nos dice o nos presenta cosas y situaciones que nos hace pensar, reflexionar.......





A la sangre


Por fortuna el himno español no tiene letra. Nada hay más elegante que permanecer con la boca cerrada ante versos que llaman a degollar al enemigo

Manuel Vicent

22 OCT 2017 - 00:00 CEST (EL PAÍS)

Todos los himnos nacionales están cargados con la pólvora de unas letras fatuas, violentas e incluso sanguinarias. Cuando suenan en los estadios al iniciarse un encuentro deportivo internacional los jugadores de cada equipo abrazados por los hombros en la cancha las entonan, unos con ardor, otros con desgana, y entre ellos siempre hay uno que oficia de gran patriota, al que solo le falta aporrearse el pecho como un gorila en celo mirando hacia lo alto. En La Marsellesa se pide que la sangre impura inunde nuestros surcos; los germanos gritan: “Alemania sobre todo el mundo”; los británicos exclaman: “Oh, señor, nuestro Dios, levántate y dispersa a los enemigos”; “Listos para morir, Italia llama a sus hijos”, cantan los italianos; los norteamericanos con la mano en el corazón invocan la tenebrosa lucha, el rojo fulgor de los cohetes, las bombas estallando en el aire; y en Els segadors, para no ser menos, se anima a defender a la patria catalana con golpes de hoz. Por fortuna el himno español no tiene letra. Nada hay más elegante que permanecer con la boca cerrada ante esta clase de versos crueles elaborados por poetas mediocres, que llaman a degollar al enemigo. Mas cuando ya parecía que ese himno, hasta ahora en poder de la derecha, empezaba a ser emocionalmente aceptado por la izquierda a través de los éxitos deportivos, la reacción contra el independentismo catalán lo ha puesto de nuevo al servicio de un españolismo en algunos casos rancio y muy burdo, servido por una testosterona de muy baja calidad. Ahora la letra del himno español la constituyen, por un lado los infames abucheos de los independentistas en los estadios y por otro los mazazos de Manolo el del bomboy los gritos de ¡a por ellos!, bajo el amparo del toro de Osborne, una marca de coñac, estampado en la bandera nacional. Los dioses ciegan a los que quieren destruir.


Saludos a la fraterna CLASE LABORAL

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Admin: Borrar Mensaje  Marcelino Bautista Mansilla     21/10/2017 16:30  Fecha
Mensaje Hola nuevamente a todos los pasamos algunos años de nuestras vidas por la UNIVERSIDAD Laboral de Sevilla, que si bien, el nombre de la misma no tiene cabida en la sociedad actual, sirvió en muchos casos para que posteriormente viviésemos de lo allí aprendido. Por lo que estoy agradecido, además, de los amigos que hicimos. Es en esto en lo que me quiero centrar, que como explicaba en el mensaje subido hace aproximadamente un mes. Poder conseguir contactar a través de este foro, por posibles referencias, contactos o amigos comunes de los nombres que cito en mi anterior mensaje. Sería una gran ilusión y un agradecimiento enorme a quien me diese alguna pista para llegar hasta ellos, con los datos que doy en el otro mensaje.

Me parece bien opinar de todo y en todo lugar. Faltaría más, en el sigloXXI y en un pais como el nuestro. Soy catalán de adopción, después de 49 años de vivencias y convivencia con tolerancia y respeto mutuo con los autóctonos. Desde el respeto entiendo que se puede y se debe hablar de todo por ambas partes, todo es lícito, pero dentro de la ley.

En cualquier caso, el motivo de este mensaje, es para avanzar en la parrafada que expresaba en primer lugar.
Gracias y saludos a todos los intervinientes.
Tf. 650157892


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Admin: Borrar Mensaje  F. Ramiro    framiro@etsii.upm.es  18/10/2017 18:43  Fecha
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Hace muy poco cuando Más ( President) en la crisis económica apretaba las tuercas al pueblo ocurría........



Cuando la Generalitat pedía cárcel por el asedio al Parlament

El Govern y la cámara llevaron a juicio a veinte manifestantes del 15-M por los hechos ocurridos en junio de 2011. La condena de ocho de ellos a tres años de cárcel contentó a muchos de los que hoy critican el envío a prisión de Sànchez y Cuixart

ABC.ES
18/10/2017 03:50h -Actualizado:- 18/10/2017 16:17h

El independentismo catalán ha reaccionado con gran virulencia a la decisión de jueza Lamela de enviar a prisión a Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, presidentes de la ANC y Òmnium respectivamente, bajo un delito de sedición y sin posibilidad de fianza.

Para justificar por qué Sánchez y Cuixart vayan a la cárcel (y no Trapero y la intendente de los Mossos, Teresa Laplana), la juez de la Audiencia Nacional alega el «papel clave» de ambos agitadores en el acoso a la Guardia Civil durante los registros a la Consejería de Economía el pasado 20 de septiembre. Sànchez y Cuixart llevaron la «iniciativa en una pretendida negociación con los guardias civiles, alentando y dirigiendo la acción de los congregados, incitándoles a permanecer en el lugar e impartiéndoles órdenes» en cada momento del día.

La congregación a las puertas de la sede de la Consejería de Economía de la Generalitat «no se trataba realmente de concentraciones pacíficas y tampoco de una protesta aislada», argumenta la juez. Lamela explica, por ejemplo, que ni Sànchez ni Cuixart pidieron a la masa que seguía sus instrucciones «que no se violentaran los vehículos oficiales» de la comisión judicial, que quedaron destrozados. El asedio a los agentes estaba orientado, en definitiva, «a impedir la aplicación de la ley y las resoluciones dictadas como medio para impulsar el referéndum ilegal de independencia y con ello la proclamación de una república catalana, independiente de España».

Tras la orden de envío a prisión, la Generalitat y los partidos independentistas han considerado «exagerada» esta decisión y no han dudado en señalar que Sànchez y Cuixart se convertían así en presos políticos y víctimas de «un nuevo episodio de vergüenza democrática por parte del Estado español», en palabras del conseller de la Presidencia, Jordi Turull. Unas concentraciones de cuestionable éxito a última hora de la tarde ayer y la petición a la UE de mediar en el caso coronaron la exagerada reacción de la facción independentista.



Condenas a tres años por el asedio al Parlament

Una postura muy diferente a la que el Govern y el Parlamento catalán tomaron en 2013 para denunciar el asedio a la cámara el 15 de junio de 2011 por parte de más de 3.000 «indignados» del movimiento 15-M. Aquella tarde, varios diputados fueron vejados, insultados, agredidos y coaccionados violentamente para impedir el normal desarrollo del pleno previsto. Los «indignados» trataban de impedir su acceso al hemiciclo, donde se iniciaba el debate para aprobar los primeros presupuestos del Gobierno de Artur Mas, quien consiguió sacarlos adelante precisamente con el respaldo del PP. La imagen del presidente de la Generalitat, Artur Mas, y de la presidenta del Parlamento catalán, Núria de Gispert, llegando en un helicóptero de los Mossos d'Esquadra a la sede del hemiciclo, fue inédita. También lo fue que más de una treintena de diputados tuvieran que refugiarse en una comisaría de la Guardia Urbana próxima a la estación Norte a la espera de que pudieran trasladarles a tiempo en furgonetas blindadas. En esa ocasión, los Mossos sí actuaron cargando contra los manifestantes y deteniendo a varias personas.

Tras estos lamentables sucesos, el Parlament pidió tres años de cárcel para 20 de los manifestantes que participaron en el asedio al considerar que cometieron un delito contra las instituciones del Estado impidiendo la entrada de parlamentarios. La Generalitat pidió la misma pena para cuatro de ellos. Ambas instituciones, que actuaron como acusación particular, consideraban que los acusados retrasaron la entrada de los diputados y obligaron a modificar el orden del día, pese a que finalmente pudieron acceder y se pudo celebrar el pleno previsto. "Pese a que mayoritariamente los parlamentarios que acudieron a la sesión del día 15 de junio de 2011, pudieron acceder a su escaño, cambiando sus hábitos de transporte, la gran mayoría de ellos en medios inhabituales (vehículos policiales, helicópteros o protegidos por cápsulas policiales), lo cierto es que debieron recurrir a esas extraordinarias medidas de protección por el temor e impedimento de deambulación", recogía el escrito del Parlament.

En 2014, la Audiencia Nacional absolvió a 19 de los 20 acusados, lo que provocó la indignación de la Fiscalía y la Generalitat. El ministerio público, el Gobierno de CiU y la Cámara recurrieron el fallo y en marzo de 2015 el Supremo anuló la sentencia y condenó condenado a ocho de ellos a tres años de cárcel por un delito contra las instituciones del Estado. Los magistrados señalaron que el ejercicio de la libertad de expresión y el derecho de reunión no pueden operar como elementos “neutralizantes” de otros derechos y principios indispensables para la vigencia del sistema constitucional. "Paralizar el trabajo ordinario del órgano legislativo supone afectar no ya el derecho fundamental de participación política de los representantes políticos y, en general, de los ciudadanos catalanes, sino atacar los valores superiores del orden democrático", declaró el Tribunal Supremo. El consejero de Presidencia de entonces, Francesc Homs, dijo que la sentencia concordaba "con el sentimiento mayoritario del pueblo de Cataluña”.


Saludos a la fraterna CLASE LABORAL.


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Admin: Borrar Mensaje  F. Ramiro    framiro@etsii.upm.es  16/10/2017 18:27  Fecha
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Algunos datos de importantes historiadores.


Cuando la historia se cuenta para convencer


La independencia que no se declaró, el héroe que nunca fue martir y el mito milenario de la nación

Marta Fernández

Madrid - 16 OCT 2017 - 11:04 CEST (EL PAÍS)


“Cuando uno mira el pasado para justificar una acción en el presente, le hace decir al pasado lo que él quiere en el presente”. Lo dice Santos Julia con contundencia pero con cierta resignación. Reflexiona el historiador y sociólogo sobre cómo se está interpretando el pasado de Cataluña desde nuestros días, cómo la historia se ve contaminada por la ideología. Santos Juliá recuerda a Julian Benda y su tesis sobre la traición de los intelectuales: “ha habido una abdicación de la razón ante el nacionalismo, ante la nación, que es un asunto de fe más que de razón. Y un historiador está obligado a contar aquello que la razón descubre, no aquello que el sentimiento le impulsa a encontrar en el pasado”.

Es la maldición de la historia: el abuso, la utilización, la reinterpretación. “Sí, se está produciendo un abuso de la historia. Por supuesto. No solo por parte del nacionalismo catalán”, puntualiza José Álvarez Junco, autor de Dioses Útiles, Naciones y Nacionalismo, “Todos los nacionalismos abusan de la historia. Cuando el señor Rajoy o el señor Aznar dicen que España es la nación más antigua de Europa o del mundo también están abusando de la historia. Pero el nacionalismo catalán lo hace constantemente”. De hecho, la declaración firmada el martes en el Parlament dice textualmente: “La nación catalana, su lengua y su cultura tienen mil años de historia”. El milenio de existencia se ha convertido en un mantra que se utiliza como constante justificación.

Para Álvarez Junco el episodio que más se ha pervertido es “la resistencia de Barcelona contra las tropas de Felipe de Borbón en 1714. Se trataba de una guerra dinástica, con intervención internacional. Los propios catalanes estuvieron divididos y al principio apoyaron a Felipe”. Recuerda Álvarez Junco que a finales de 2013 se celebró en Barcelona un congreso de historiadores bajo el título “España contra Cataluña”. El tono mesurado y didáctico del profesor se eleva cuando menciona el nombre. “España contra Cataluña, nada menos. Eso ya responde perfectamente a la descripción de abuso de la historia”.


Pocas veces un simposio académico ha provocado tanto revuelo mediático y tanta división como aquél organizado por en Centro de Historia Contemporánea, una institución vinculada a la Generalitat. El propio Oriol Junqueras, historiador de formación, profesor y doctor por la UAB, entró en la polémica. En una entrevista en RNE poco antes de que se inaugurara el simposio, Junqueras recordaba que en su etapa como investigador en los archivos del Vaticano había encontrado “documentos en los que se explicaba la durísima represión de los ejércitos borbónicos sobre la población catalana. No es una cuestión discutible. Es una evidencia histórica”.

Donde no ven evidencia histórica Álvarez Junco o Santos Juliá es la tesis de que la guerra del 14 fuera un conflicto entre Cataluña y España. “Es uno de los mayores engaños”, añade el historiador y economista Gabriel Tortella, “es tremendo, ni fue un aplastamiento de la nación catalana por los Borbones, ni Rafael Casanova encaja con la figura del gran héroe que nos han querido contar”. El retrato que hace Tortella de Casanova poco tiene que ver con la mitificación de aquel Conseller en Cap que convertido en estatua reúne cada once de septiembre a las autoridades de la Generalitat: “Fue herido en la defensa de Barcelona contra las tropas borbónicas, pero herido y nada más. Después no fue perseguido y vivió durante décadas como un súbdito normal de Felipe V. Siguió ejerciendo como abogado. No fue un mártir”.

La guerra de 1714 estuvo prácticamente olvidada en el imaginario catalán durante un siglo y medio. Es a mediados del XIX y sobre todo a finales cuando se recupera como hecho fundacional. “Son invenciones del romanticismo y del nacionalismo catalán de las décadas de 1880 y 1890”, explica José Álvarez Junco, “son las élites barcelonesas -porque no hay que olvidar que el nacionalismo es siempre un fenómeno urbano- que se ponen a pensar en sus despachos y encuentran la fecha que hay que celebrar y el himno, Els Segadors, que no tenía contenido político”.

Más allá de la preocupación por las construcciones interesadas del pasado, los historiadores muestran su inquietud por los paralelismos forzados con hechos de otros tiempos. Por ejemplo, con la declaración de Companys en el balcón de la Generalitat. Santos Juliá explica que 1934 no puede ser tomado como antecedente de lo que sucedió el pasado martes en el Parlament. Son por esencia y por circunstancias, distintos. “Companys proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española, no la independencia”, puntualiza Juliá. “Lo que tiene ahora de único es que se pretende declarar la independencia a partir del ejercicio de un poder de Estado, porque las instituciones autonómicas son instituciones del Estado. Es decir, que ellos son titulares del mismo poder del Estado que quieren destruir”. Por eso, según José Álvarez Junco la situación actual es más grave: “aquello fue una declaración espontánea, por su cuenta, sin haber advertido a nadie y en todo caso no era una declaración de independencia. Ahora han dado el paso máximo que se puede dar”.

Y ¿qué lección nos da entonces la historia traída, llevada, interpretada y reinterpretada? ¿Encontraremos en sus páginas alguna solución? Gabriel Tortella recurre a Ortega y Gasset y a su concepto de conllevancia, ese que formuló en los años treinta cuando dio por irresoluble el problema catalán. Sólo que Tortella, barcelonés de nacimiento, plantea sumarle a la propuesta cierta reciprocidad: “Los catalanes también deben conllevarnos a nosotros. De haber conllevancia por ambas partes. Y creo que sí, que se puede hacer”.


Saludos a la fraterna CLASE LABORAL.


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Admin: Borrar Mensaje  F. Ramiro    framiro@etsii.upm.es  14/10/2017 19:50  Fecha
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El articulista piensa y razona con claridad meridiana y sensatez.


COLUMNA

Acuerden el desacuerdo


Para Puigdemont, la independencia es irrenunciable; para Rajoy, inasumible

Mariola Urrea Corres

12 OCT 2017 - 00:00 CEST (EL PAÍS)


En 1966 los Estados miembros de las Comunidades Europeas firmaron el Compromiso de Luxemburgo. Con este documento se ponía fin a una de las crisis más importantes de la integración europea. La llamada “crisis de la silla vacía” fue protagonizada por Francia al negarse a aceptar las consecuencias que para sus intereses nacionales tenía la entrada en vigor del voto por mayoría cualificada en determinadas decisiones del Consejo. Durante seis meses Francia dejó de asistir al Consejo hasta que los Estados firmaron un Gentlement’s agreetmenten el que, sin modificar el sistema de votación previsto en los tratados, constataron un acuerdo sobre un desacuerdo.



En estos momentos, creo que la cuestión catalana podría encaminarse hacia algo muy parecido a un compromiso, entre Puigdemont y Rajoy, que documente un acuerdo sobre el profundo desacuerdo que mantienen. No es un juego de palabras. Veamos por qué. La independencia es una aspiración política irrenunciable para Puigdemont. De hecho, no sólo cree en ella, sino que dice tener el mandato de una parte significativa del pueblo catalán. Para Rajoy una pretensión de independencia es inasumible por ser un límite infranqueable al ejercicio de su responsabilidad institucional como presidente. Si avanzamos en el argumento, no está de más recordar que el Tribunal Constitucional ha señalado que la independencia puede formar parte de la agenda política de un partido y, en consecuencia, tal aspiración no es, por sí sola, inconstitucional. Por tanto, el Estado de derecho admite que se pueda hablar sobre la independencia de un territorio. La Constitución permite, de hecho, que existan programas políticos que aspiren a ella y que tales programas sean votados por los ciudadanos. La Constitución no acepta, sin embargo, que la consecución de ese propósito político se haga obviando los cauces legales previstos. Violentarlos conlleva responsabilidades penales en el ámbito personal y quienes así actúan pueden ser objeto de cuantas medidas sean arbitradas en virtud del principio de coerción federal que nuestra Constitución establece (artículo 155).

Si Rajoy y Puigdemont decidieran conducir el asunto catalán por la vía del diálogo, ya solo pueden aspirar a acordar su desacuerdo profundo sobre la independencia como objeto de negociación y pacto. Una vez confirmado este extremo, quizás podría abrirse un espacio para ordenar los términos de una negociación factible que permita a Cataluña y España reencontrarse en un pacto dentro del marco constitucional futuro. Tal negociación llevará tiempo, probablemente requiera nuevos actores capaces de conducirla a término con éxito, antes de someterla a los ciudadanos. Es necesario advertir que, en ningún caso, Cataluña logrará así la independencia. En el mejor de los supuestos podrá simplemente revisar su actual autogobierno. Hasta entonces, no será poco lo logrado si en los próximos días queda espacio para articular un modesto acuerdo sobre el desacuerdo y, a partir de ahí, seguir avanzando por la senda de la legalidad.

Saludos a la fraterna CLASE LABORAL


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Admin: Borrar Mensaje  F. Ramiro    framiro@etsii.upm.es  14/10/2017 19:43  Fecha
Mensaje
¿Veremos? dijo un ciego.......

Creo de interés esta columna.

COLUMNA›

Para caminar se necesitan los dos pies

Pueden optar por el martirio o por renunciar a la unilateralidad

Xavier Vidal-Folch

10 OCT 2017 - 10:07 CEST ; EL PAÍS

Cuatro escenarios posibles para el president Carles Puigdemont, hoy: 1) Una Declaración Unilateral de Independencia (DUI) a la brava, inmediata; 2) Una DUI rebajada, o de efectos retardados, a plazos, por fascículos, con carencia de varios meses o de efectos suspensivos; 3) Una Declaración de simpatía “sobre” la independencia, sin “unilateralidad”; y 4) La convocatoria de elecciones anticipadas.



La DUI sería un dislate. Por su impacto inmediato: desencadenaría la intervención, suspensión o congelación de lo que queda de Estatuto de Autonomía (vía artículo 155 de la Constitución, entre otras).





También porque carece de toda apoyatura jurídica. Sostienen sus defensores que el artículo 4.4 de la ley del referéndum prevé efectuarla “dentro de los dos días siguientes a la proclamación de los resultados oficiales por la Sindicatura Electoral”.

Incluso si olvidáramos que esa ley está suspendida por el Tribunal Constitucional, y reputándola vigente (así ocurre en la mente de muchos secesionistas), es discutible que los números ofrecidos del 1-O sean “resultados”; más aún que lo sean de un “referéndum” (art. 4.3); y desde luego no existió Sindicatura Electoral, pues fue anulada por el propio Govern, o sea que nadie pudo proclamarlos.

No hubo referéndum en el sentido del propio texto, porque la averiada votación irregular del día 1 incumplió todas las garantías prometidas. Y 25 de los 34 artículos que las consagraban: 4,12, 13 y 14 á 27 (Sindicatura); 8 y 9 (papeletas y sobres; 10 (neutralidad administrativa; 11 (espacios oficiales para todos los partidos); 28 (demarcaciones: hubo colegio único), 31 y 32 (mesas y 33 y 34 (censo y recuento recurrible).

Se trata pues de un pucherazo sobrevenido tras un golpe parlamentario.

Y es una locura también porque nadie la reconocería en el mundo internacional: nadie reconoció la DUI de la República Federal de Padania (15/9/1996), ni su referéndum (25/5/1997), objeto de burla y persecución judicial aunque votasen 4.833.863 ciudadanos italianos.

Así que el escenario 1 solo pretendería provocar el martirio de los dirigentes secesionistas, para generar caos, violencia y sangre. El 2 dependería de su textualidad.

Y el 3 lo proponen el exconsejero Andreu Mas-Colell (una “suspensión activa y temporal de la unilateralidad”, uno o dos años, sin “renunciar” retóricamente “a nada”) y el consejero Santi Vila (“no adoptar nuevas decisiones unilaterales” para evitar “la suspensión del autogobierno”).

Esa suspensión podría leerse como una vuelta de facto (aunque no fuese en el discurso) a la legalidad; lo mismo que una improbable consulta electoral anticipada con las normas del Estatut (escenario 4).

Ambas salidas facilitarían que el Gobierno y las fuerzas defensoras de la legalidad ofreciesen un cauce de diálogo inmediato y una negociación de futuro: casi simultáneamente al retorno (incluso aunque fuera reticente) del secesionismo a la ley. Entonces dispondríamos de los dos pies necesarios para caminar. Uno solo no basta.

Saludos a la fraterna CLASE LABORAL




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Admin: Borrar Mensaje  Jose Luis    JOSE_LUIS.ULZURRUN@HOTMAIL.COM  5/10/2017 14:49  Fecha
Mensaje Buenas tardes. Me concedo la libertad de participar en este foro sin ningún derecho, ya que no formo parte de ese grupo, plagado de compañerismo por lo que desprendo del foro. Resulta que soy amigo de Alfonso Ruiz Fernández (Acisclo Karag), que aparece con su foto en este foro, y estoy preocupado porque su teléfono no responde. ¿Puede alguien facilitarme un contacto con él? Gracias anticipadas y un abrazo.

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Admin: Borrar Mensaje  F. Ramiro    framiro@etsii.upm.es  5/10/2017 13:17  Fecha
Mensaje El artículo es de EL PAÍS. ( 5 -octubre -2017)

F. Ramiro

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Admin: Borrar Mensaje  F. Ramiro    framiro@etsii.upm.es  5/10/2017 13:14  Fecha
Mensaje
Aunque por circunstancias hace bastante tiempo que no escribo ni aparezco por EL FORO, hoy no he podido evitar hacerlo.

Cuelgo este artículo que contiene gran parte de las cosas ( no todas ni mucho menos), que además de sentirlas, las razono y defiendo.

Subyace en él la razón última de los independentismos y que lleva aparejados aspectos en los que el autor se centra..

Es lograr y conseguir ``el intercambio desigual´´, basado ``en creerse que´´ y consecuentemente ``el tener derecho a ´´.

En la Historia de la humanidad se lograba por conquista, consiguiendo esclavos, fuentes materiales de distinta riqueza o bien pidiendo y logrando tributos bajo distintas formas de amenazas o coacciones.

Es la razón material y económica, aunque luego se reviste de distintas formas, ropajes y añadidos.


Sólo me centro en este aspecto, pues sería muy largo comentar la extraordinaria y terrible situación en que nos encontramos y las distintas cosas que hay al ``meter la cuchara´´ desde distintas ópticas, situaciones e intereses.



COLUMNA›

Las cosas de comer

La deslealtad de Pablo Iglesias no es contra la monarquía sino contra los pobres


Manuel Vilas

5 OCT 2017 - 00:00 CEST


Estudié toda mi carrera universitaria con becas que daba el Estado español. Eran becas que creó el Gobierno de Felipe González. Sin ellas no podría estar escribiendo este artículo. Vengo de una clase social desfavorecida. Mi origen es la pobreza. Por eso me pone muy nervioso que se juegue con las cosas de comer, que se ponga en riesgo el progreso material de los trabajadores y de las clases medias.

Vi el discurso de Felipe VI en la televisión y he visto el rechazo frontal que tal discurso ha provocado en Podemos. Yo creo que lo que dijo Felipe VI lo hubiera dicho también un presidente de la república. Es lo mismo que hubiera dicho Manuel Azaña. Creo que don Antonio Machado hubiera dicho exactamente lo mismo. ¿A quién beneficia el contenido del discurso de Felipe VI? Obviemos el quién habla, y pongamos atención en lo que dice. Allí está el problema: en esa imposibilidad tan española y tan visceral de atender a los contenidos.

Por muy republicano que sea uno, y yo lo soy, si un monarca dice que dos y dos son cuatro, a la fuerza he de estar de acuerdo con él. En 1982, Felipe González podría haber hecho lo mismo con Juan Carlos I que lo que está haciendo Pablo Iglesias con Felipe VI. Encima, Felipe González tenía más millones de votos que el líder de Podemos. Y no lo hizo. Creo que no lo hizo porque pensó en mí, así de tonto soy, si se quiere. Pensó en que si conseguía un consenso en el modelo de Estado le podría dar una buena beca a un tipo como yo. Pensó en que si no conseguía ese consenso el pobre Vilas se quedaría sin beca. Pensó en que podría hacer progresar materialmente a los trabajadores y a las clases medias. No creo que haya ningún partido de tradición histórica más declaradamente republicana que el PSOE. Pero Felipe González pensó en lo que decía Juan Carlos I y no en quién lo decía.




Defender la democracia española no es defender a Mariano Rajoy. No todo vale para acabar con el Gobierno de Rajoy

Pero volvamos a la pregunta: ¿a quién beneficia lo que dijo Felipe VI en su discurso televisado? Pues a los trabajadores y a las clases medias de todo el Estado, a ellos. A un trabajador de Extremadura o de Andalucía, cuya renta es exactamente la mitad que la de un trabajador de Cataluña, solo le queda el auxilio de un Estado capaz de generar una redistribución de la riqueza, capaz de construir colegios y hospitales. Defender la democracia española no es defender a Mariano Rajoy.

No todo vale para acabar con el Gobierno de Rajoy. Defender el Estado español es defender a sus trabajadores y a sus clases medias y sus aspiraciones materiales más elementales. Al menos, todo esto ha servido para que se le caiga la careta al líder de Podemos. El rostro de Pablo Iglesias, como el de El retrato de Dorian Gray, ha comenzado a mutar.

La deslealtad de Pablo Iglesias no es contra la monarquía, que sería una deslealtad políticamente legítima. La deslealtad de Podemos es contra los trabajadores españoles más desfavorecidos. La deslealtad de Podemos es contra los pobres.




Saludos a la fraterna CLASE LABORAL.


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