Foro Universidad Laboral Sevilla
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Admin: Borrar Mensaje  vicente angulo del rey    vicangulorey@hotmail.com  5/08/2016 13:46  Fecha
Mensaje 146
Pues llegaron las vacaciones de Semana Santa y yo no quise cambiar de opinión, seguí en mis trece y no viajé a Cuenca, si hubiera sido al pueblo si lo habría hecho, sin duda, ya tendría tiempo de acostumbrarme a la ciudad, aunque presentía que también iba a ser poco el tiempo que yo iba a residir en Cuenca, como así fue posteriormente.
Antes que nada y como homenaje a mis conocidos de Sevilla en la avenida de El Greco, a los cual visitaba de cuando en cuando, y que tengo que decir que los he considerado familia siempre, aunque ya José hace unos años que falleció y Carmela se encuentra ingresada en una residencia aquejada de un severo Alzheimer, los he querido siempre y los llevo en mi recuerdo, se portaron muy bien conmigo y eso no se me olvida ni se me olvidará, en fin mi recuerdo cariñoso para ellos.
Esos días de vacaciones y en unión de mi compañero de aula Jesús Aso Val y con unas bicicletas que conseguimos y no se de que forma en el Centro académico, nos marchamos los dos juntos, atravesando Sevilla hacia la localidad de Umbrete, localidad del Aljarafe y famoso pueblo por sus ricos mostos, en busca de nuestro compañero de aula Francisco Santos Gómez y que residía en esa población, aun que me acuerdo muy bien que no lo pudimos encontrar en su domicilio, ni nadie nos pudo decir donde se encontraba, así que marchamos en busca del otro compañero Antonio Domínguez Vela, residente en la población cercana de Bollullos de la Mitación, con el mismo resultado, así que a la vista de lo cual, regresamos a Sevilla con nuestras bicicletas, con un cierto dolor de piernas ya y me acuerdo también que el amigo Aso, puso un ritmo fuerte en el pedaleo y callejeando Sevilla lo perdí, total que llegó antes que yo a la Uni y yo cogí algo de mosqueo sano porque había llegado antes que yo, yo que creía que iba a llegar antes que él, pero fue una aventura divertida y que aun recuerdo con bastante nitidez.
También otro de los días me embarqué en otra aventura ciclista, con otra bicicleta que pudiera ser del Colegio y por la carretera de Utrera que pasaba orilla de los márgenes de la Uni, ni corto ni perezoso me desplacé al pueblo de Utrera, me dí por la localidad unas vueltas y regresé nuevamente a la Uni, el caso era no estarse quieto, ya que el tiempo en la Uni transcurría muy despacio y monotono y había que inventarse entretenimientos que hicieran ameno el día.
Esos días teníamos ciertos privilegios tal como usar cuando quisiéramos la piscina olímpica y allí nos zambullíamos horas y horas, ya que en el mes de Abril el tiempo apetecía para ello y también los pocos que allí quedábamos aprovechábamos y cuando teníamos gana, que era la verdad sea dicha pocas veces, meterte en las habitaciones y estudiar los muchos temas que aun no teníamos del todo claros, aunque la verdad no nos agradaba mucho mas coger un balón y organizar un partido de fútbol a jugarlo en el campo que mas nos gustaba, teníamos todos a nuestra disposición, o en otro caso marchábamos a Sevilla a pasear y tomarnos algún bocadillo de calamares orilla de la calle Sierpes, que seguro que todos aun recordamos el sitio, aunque ya no existe ese bar.

Mi hermandad con la torre aun seguía fraternal, ahora la veía muchas veces mas al día, ya que mi colegio se encontraba mas cercano a ella y la podía observar siempre que quisiera desde los ventanales de los lavabos, eso era una bendición, no me decía nada, sabía que no me había ido y que estaba allí, cumpliendo su función que era la de cuidarme y protegerme aunque ella sabía que esa unión duraría ya poco.
Mientras mi familia seguía en contacto conmigo y me contaban que se encontraban muy bien en su nuevo domicilio en la ciudad de Cuenca, y que tenían gana de que volviera nuevamente para que viera la casa, aunque yo ya la conocía porque en ella habían vivido mis abuelos, pero ya faltaba poco aunque la verdad es que echaría sin duda el pueblo, aunque no fue mucho tiempo, pronto me acostumbre a las comodidades de la capital, pero yo eso aun no lo sabía.
Iba a pasar mis últimos tres meses en la Uni y dentro de la alegría por la finalización de mi internando en Sevilla, que ya me llegaba agobiar hasta ahogarme, por otra parte una nostalgia como nunca había sentido empezaba a vislumbrarse en mi interior, mi tiempo en Sevilla se acababa, se iba marchitando y sentía como un ahogo fundido también por la alegría de marcharme que me temía algo confundido, eran ya muchos meses que había estado al abrigo de aquellos muros de color rojizo
Presentía que esa visión de la Uni, de esos Colegios que habían sido mi casa, me perseguirían por siempre como así fue y será por siempre.



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Admin: Borrar Mensaje  vicente angulo del rey    vicangulorey@hotmail.com  5/08/2016 13:45  Fecha
Mensaje 145
Siempre recordaré como dije ya anteriormente las “buenas noches” que nos daba el Director del Colegio, antes de subir al dormitorio, eran palabras sabias sobre todo ya a nuestra edad en que la adolescencia se iba escurriendo entre nuestros dedos, y por encima de todos esa persona era el padre D. Francisco Vázquez, adelantado a aquellos tiempos, que expresaba sabiduría y saber estar con jóvenes, avalado en su conocimiento de estar con ellos en otros colegios salesianos, primero también por su edad un poco mas mayor que nosotros, y comprendía perfectamente nuestros problemas, era un educador perfecto en aquellos tiempos que pedían libertad tanto tiempo secuestrada, sus consejos fueron siempre encaminados al bien del Colegio y a una perfecta educación de todos nosotros en la cual ya no éramos unos niños y presiento que su función en cualquiera de los sitios donde ejerciera su misión fuera todo lo ejemplar que fue en el Fernando de Herrera.
El curso iba avanzando lentamente peso seguro hacia su final, con la nostalgia de los cursos y años pasados, y pronto llegarían las vacaciones de Semana Santa, las que pude marchar y esta vez pudiendo hacerlo no quise, tenía yo dinero para poder permitírmelo, pero lo pospuse para fin de curso, ya habría lugar de vivir en la ciudad que por cierto ya conocía por haber vivido parte de mi niñez en ella, aunque algo alejado del centro neurálgico, concretamente en un vivero de Obras Públicas a tres km. de ella.
Me quedaría haciendo compañía a mi amiga la torre, ya que habíamos cogido mucha amistad y que muy pronto nos tendríamos que despedir y esperaba que no fuera para siempre, como así ha sido, una ilusión en mi vida que he cumplido por encima de todo.
Nunca he hablado del salón de actos de la Uni, pues precisamente quiero hablar de ese edificio, allí se celebraban los actos académicos mas relevantes y oficiales, a los cuales no podíamos asistir, claro está, pero si a ciertos actos de los que allí se celebraban como conferencias, proyecciones, etc, .A mi siempre me gustó esa dependencia, tenía un aire señorial, no muy grande de espacio, aunque si lo suficiente para revestir esos actos, aun en día sigue subsistiendo en el tiempo con las mismas funciones la Universidad sevillana de Pablo de Olavide, ha sabido resistir a todos los cambios habidos en los nuevos edificios y dependencias y en las pocas veces que he vuelto a estar después en su interior una especie de nostalgia difícil de explicar ha invadido mi persona.
No estoy muy seguro pero en aquellas fechas posiblemente en Abril o Mayo, se procedió a inaugurar el polideportivo de la Uni, en el que iba en el centro un campo de fútbol de césped y unas pistas reglamentarias para la práctica del atletismo, todo un lujo para los amantes de esas pruebas, sitio donde vimos correr en las pruebas se velocidad de 100 m. lisos al gran atleta Pedro Inglés, que fue mas tarde campeón nacional juvenil y récord de esa prueba con un registro increible de 10 segundos y 7 décimas.
El citado polideportivo se encontraba a la derecha de la torre en unos terrenos de la Uni, junto a la carretera de Utrera y ya pasó a mejor vida, la dirección de la nueva Universidad, lo clausuró y lo llevó a un lugar donde se encontraba una piscina que nunca estando yo se utilizó, creo por un accidente. Hoy en ese lugar existen unas magníficas instalaciones con un campo de rugby y pistas de tartán.
El progreso nos ha invadido por todos los sitios y ha dejado en el olvido y enterrados todos los recuerdos de miles de universitarios que pasaron por aquellos lugares, pero eso es ley de vida, no lo podemos evitar por mucho que nos pese.
Aun realizamos los de mi aula, ese curso, algunas salidas académicas acompañados de D. Guillermo a varias empresas fábricas de Sevilla y sus alrededores, a mi particularmente me encantaba visitarlas, las consideraba muy instructivas y provechosas, aunque tuviera luego que hacer un expenso trabajo sobre la visita que sería calificado por el profesor. Me acuerdo perfectamente de las realizadas a una fábrica de cementos y otra de vidrio situadas en la carretera de Alcalá de Guadaira y que posiblemente aun sigan estando en producción y en el mismo sitio.
Otra que no me olvidaré a la empresa de productos lácteos de Puleva, con la explicaciones en lo que se refería a la producción de leche pasteurizada, esterilizada, batidos, etc, que aunque ya no me acuerdo por el tiempo pasado, lo que no se me olvidará nunca es la “panzá” que nos dimos en el desayuno que nos obsequiaron al terminar la visita, nos pusimos ciegos a leche, batidos y bollos, yo creo que ya desayuné para todo lo que quedaba de curso.
En otra ocasión y no sé como pudo valerse el profesor de Química para conseguir que la realizáramos y fue a la empresa Nacional de Celulosas, radicada en Huelva, donde tomamos nota y observamos como se obtenía la pasta la celulosa y pasta de papel. Era un día de fiesta completo, la verdad es que fuimos unos afortunados en aquellos años que corrían, no todos tenían esas oportunidades.



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Admin: Borrar Mensaje  vicente angulo del rey    vicangulorey@hotmail.com  29/07/2016 20:07  Fecha
Mensaje 144
Estaba terminando el mes de Enero y las últimas fiestas de San Juan Bosco se acercaban, yo ya sabía que eran las últimas que pasaba en el Centro y la verdad es que me daba también un poco de pena, todos esos momentos deliciosos en el alto en el camino los había agradecido inmensamente, sobre todo la comida extra, yo ya no me acuerdo si nos dieron ese año un vaso de vino o no, no estoy seguro, posiblemente esté confundido con la “mili”, en fin si hubiera sido así, tampoco nos habría venido mal.
Ese Enero y en los campeonatos del Colegio de fútbol con motivo de San Juan Bosco, se produjo un hecho curioso y que pudo traer malas consecuencias. Participamos como siempre todas las aulas y mira por donde el cura encargado de Deportes no tuvo otra ocurrencia que dar de trofeo al equipo ganador del campeonato una botella de coñac y encima para más inri de dos litros. Bueno pues ganó el torneo el aula de Torneros y claro lo celebraron arreándole lingotazos al botellón (nunca mejor dicho), la juerga me imagino sería total, y las “castañas” que cogieron también algunos fueron de época, pasando el asunto a mayores, ya que hubo quien lo pasó muy mal, teniendo que llamar a los servicios médicos porque se temían lo peor, sobre todo con dos alumnos. En ese aspecto nuestra aula estaba tranquila nunca ganamos un campeonato, aunque ya éramos de los gallitos por aquel entonces.
Una tarde y en el tiempo de estudio recluidos en nuestras habitaciones, me encontraba yo, leyendo una novela del oeste, que no se quien me había dejado, bueno esto es lo de menos, el caso es que de improviso entró a la habitación, chivado por la ventanita del cristal el cura de turno, y me pilló leyéndola y “pegando tiros a diestro y siniestro”, claro yo medio “acojonado”, y el empezó a echarme una bronca de muy señor mío, yo no sabía que contestarle en mi defensa, y yo aguantando“que si era un irresponsable”, “que no merecía estar allí?, que informaría a mis padres”, yo solo supe decirle en mi descargo que las notas las tenía muy buenas y que lo comprobara si quería. Y lo comprobó, vaya que si lo comprobó el de negro, si señor, y me llamó para que fuera a su despacho, y me tranquilizó ya que se dio cuenta que llevaba el curso muy bien y que no tomaría ninguna acción contra mi, pero que no quería que volviera a suceder lo mismo.
La madre que lo parió que susto me dio, ya no volví a leer ninguna novela del oeste ni de otro tema más y creo recordar que era la primera vez que leía una novela en un estudio en todos mis años interno. En fin se me cumplió la “Ley de Murphy” en contra mía, también era casualidad. Llegué a estar un poco harto de las habitaciones individuales, joder con la intimidad que decían que teníamos.
También y ahora que me acuerdo en la dichosa habitación también tuve acompañantes durante todo el curso y casi todas las noches, unos acompañantes diminutos que venían a acompañarme con nocturnidad y alevosía. Cuando apagaba la luz para dormir, al poco tiempo oía un ruido por dentro del armario giratorio, los primeros días estaba un poco mosqueado, ¿que será eso? pronto lo pude comprobar y fue cuando no se conformaron con estar en el armario sino que entraron en la habitación y subirse a mi cama, entonces abrí la luz rápidamente y aun los vi saltar y meterse veloz en el armario, al final los ratones los consideré amigos míos y les dejaba que hicieran lo que quisieran, eso si menos que me comieran la comida que tenía yo almacenada en el armario, ya me busque mis mañas, así que los oía correr por encima de la cama mientras yo intentaba dormir, no me quedaba otra.
El curso funcionaba bien, no tenía muchos problemas al respecto, el único problema mío y de todos en aquellas fechas era que aparte de aprobar todo el curso que era obligatorio, teníamos luego la dichosa reválida, otra vez con el mismo cantar y los mismos nervios que ya los conocía, y claro está mas tiempo recluidos en la Uni, como si no fuéramos ya a llevar bastante.
Así lo que procuré fue repasar con más ahínco todas las asignaturas fuertes, atendiendo a los consejos que nos daban los profesores de los temas que habían venido saliendo en los años anteriores, en fin no quedaba otra, había que esperar a que a suerte nos fuera propicia.
Conforme iban pasando días, veíamos el final de nuestra estancia mas cercano y dentro de la alegría que sentíamos para nuestros adentros, una especie de pena y nostalgia adelantada también la sentía notar, había sido mucho tiempo entre aquel paisaje de edificios, campos de deportes, árboles y jardines, todo llegaría para nuestra alegría y tristeza.



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Admin: Borrar Mensaje  vicente angulo del rey    vicangulorey@hotmail.com  29/07/2016 20:06  Fecha
Mensaje 143
El día amaneció como los cientos y cientos de días ya pasados bajo aquellos muros, aparentemente no había cambiado nada desde que hace ya cuatro años y pico había ingresado, pero aunque en esos momentos no lo apreciaba, si había cambiado, sobre todo el colegio, donde reinaba algo mas de libertad, y la primera lo daba nuestra habitación, eso si vigilada, no con cámaras de televisión como sería en estos momentos sino con la cámara que poseía en sus ojos el cura de planta, que cuidaba del silencio y las buenas costumbres. Por otra parte los profesores nos trataban por lo general ya como adultos, y la dirección del colegio y sus ayudantes coadjutores, por supuesto su trato era muy diferente a otros colegios de los pasados años, pero la convivencia individual se hacía un poco pesada sobre todo en las horas de estudio, un poco aburrida.
Otra parte era la sensación de hartazgo del estar interno tantos años ya con la misma vida, a nuestros dieciocho años recién cumplidos, era duro, bonito por tu edad, pero duro, con muchos días pasados que aguantaban las espaldas de cada uno. En fin los días irían pasando poco a poco y nuestra estancia en la Universidad Laboral de Sevilla acabaría, sin aun saber exactamente que destino nos depararía cuando terminara el curso, porque se decían muchas cosas pero con certeza no se sabía nada, siendo la mas posible que el que quisiera, sobre todo los que estudiábamos Química, proseguiríamos los mismos en la Universidad Laboral de Huesca.
Ese mismo mes de Enero, recibí una carta de mis padres en la que me comunicaban que muy pronto se cambiarían de domicilio, ya que a mi padre lo trasladaban a Cuenca para ocupar una plaza de capataz de Obras Públicas que había quedado vacante, y que él había aceptado. Así que sin comérmelo ni bebérmelo mi querido pueblo de Carboneras de Guadazaón, pasaría como un recuerdo en mi existencia, nunca en el olvido. En Junio a la terminación del curso ya no volvería allí, me iría a Cuenca, tantos recuerdos, esa época de mi juventud en mi vida también la tendría que olvidar, tantos recuerdos, tantas vivencias, tantos amigos, amigas, joder como me iba a cambiar la vida en no mucho tiempo y yo no podía hacer nada mas que esperar.
La buena nueva me quitó horas de sueño, estaba muy arraigado a mi pueblo y a sus costumbres, a pesar que pasaba mucho tiempo fuera de el, así que solo faltaba ya que a mi padre un día muy cercano le anunciaran que tenía que dejar el pueblo. En adelante viviría en Cuenca, capital de provincia, donde tendría que hacer nuevos amigos y amistades.
A partir de esas fechas mi vida sería como la de un caracol, siempre con la casa a cuestas, siempre según las circunstancias de la vida, en fin, transcurridos muchos años no me puedo quejar de ninguna de mis vivencias pasadas.
Así que estuve muchos días y sobre todo cuando recibía carta de mi familia, esperando la noticia fatídica del cambio de domicilio, no me acuerdo de la fecha exacta pero fue en el mes de Febrero, cuando mi familia se marchó a Cuenca y ocupó como domicilio la casa de mis abuelos que ya habían fallecido en el barrio de los Tiradores, ese era mi nuevo domicilio y que yo no ocuparía hasta últimos de Junio fecha esa que era cuando terminaría la Reválida de Maestría.
Muchos cambios en poco tiempo y eso me desazonaba un poco, pero en fin en ello no mandaba yo, mi padre estaría mejor en su trabajo y para mis hermanos también era infinitamente mejor, aunque mi madre con el tiempo me dijo que echaba de menos el pueblo, pero en fin el cambio sin duda había ido a mejor.
Y yo por Sevilla, la ciudad que vio nacer y acabarse mi juventud, y eso también era un orgullo, por lo menos para mi lo fue y siempre ha sido, un orgullo muy grande y lo digo de verdad porque a estas alturas de la vida así lo pienso, porque tengo lazos de amistad y cariño que no olvidaré mientras viva, muchas veces la tengo y la degusto en mi pensamiento.



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Admin: Borrar Mensaje  vicente angulo del rey    vicangulorey@hotmail.com  29/07/2016 20:06  Fecha
Mensaje 142

Los días de vacaciones se me pasaron rápido, aunque los días de invierno en los pueblos de la sierra la verdad es que en esos entonces eran un poco tristes, y mas si hacía frío y la nieve había ya hecho acto de presencia, vagabas de un sitio para otro muchas veces sin saber que hacer, así que un día tuve que preparar mi maleta y subirme a un tren que me parece que fue esa vez ya de gasoil y con otra vez el trago de despedirme de toda mi familia para un largo tiempo que significaban seis meses, que a mi en esos momentos me parecían una eternidad, un túnel sin agujero de salida. Allí quedaron nuevamente todos despidiéndome con su mano mientras el tren lentamente se deslizaba como una serpiente por esos campos eternos de vías de acero.
Mientras yo sentado orilla de la ventana veía pasar el paisaje que ya me lo sabía de memoria, tragándome mi pena, luchando contra la parte positiva de mi existencia que en esos precisos momentos no encontraba por ninguna parte, mi pueblo ya había quedado atrás escondido entre las montañas cubiertas con restos de nieves y los pinares de copas heladas, y yo solo en aquel compartimento moviéndome por un agitado y continuo traqueteo del tren y luchando para que no me venciera la melancolía.
A la mañana siguiente, y cuando aun no había amanecido los cuatro alumnos de Sevilla, nos juntamos en la estación de Cuenca, como siempre, todo sucedía como siempre, todo estaba reglado y marcado, todo era lo mismo, la coqueta estación en ese momento era un valle de penas, a mi la verdad siempre me han gustado las estaciones, para mi ha sido un lugar mítico y mágico y solo hay que observar a la gente aun hoy, sus caras y ver cuando se despiden y tratar de pensar que pasa en esos momentos sobre sus cabezas, que pensamientos las inundan y notar los abrazos y alguna vez indagar en sus ojos vidriosos a punto de derramar sus sentimientos.
Otra vez en aquel tren, en aquel aprendiz de un nuevo día, dirección Aranjuez, la ciudad bañada y lamida por el Tajo e imitadora de Versalles, pero a mi que me importaban los reyes y las princesas y su vida palaciega en esos momentos, ni en ningunos, a mi lo que me importaba en ese momento es que me quedaban seis meses mas largos que un día sin pan, y eso que ya todos los de Cuenca éramos ya veteranos en esas lides y aunque nos queríamos hacernos los valientes, no lo conseguíamos del todo, ya que alguien que mirara nuestro ojos y los leyera, pronto se daría cuenta de nuestra situación anímica.
Toda la tarde en un autobús amarillo, con sus interminables paradas en los bares de la carretera nacional, solo viendo caras cansadas y adormiscadas de compañeros que llevaban el mismo cansancio que todos y los mismos pensamientos que yo llevaba, y también deseando que terminara de una vez aquel pesado viaje, hasta la ciudad de Sevilla, aquella ciudad preciosa que una vez y por circunstancias del destino nos había tocado en suertes y en la que desgranamos toda nuestra juventud al amparo del Guadalquivir y cerca del Río Guadaira y en los cuales alguna vez descargamos nuestras lágrimas
Como siempre al pasar por orilla de la torre, la misma se encendió y apagó en una fracción de segundo, tiempo suficiente para saber que el tiempo que aun me restaba en la Universidad Laboral, tendría una amiga que me echaría una mano en los momentos de dificultades y yo por supuesto capté el mensaje, a partir de ese momento respiré mas tranquilo, alguien evidentemente y que no era de carne y hueso velaría por mi en los muchos momentos que vendrían en los avatares de ese tiempo largo e interminable que me quedaba estar a su lado.
Subí a mi habitación y miré por la ventana del cuarto piso y observé a Sevilla en la que chispeaban las luces de la ciudad allá a lo lejos y pensé “que largo estaba mi pueblo”, me eche en mi pequeña cama con su colcha blanca y con líneas y adornos de color azul y me quedé traspuesto, el sueño había vencido mi resistencia, mañana me despertaría nuevamente la sirena, con aquel chillido que reconoceríamos al instante y que nos llevaría nuevamente y como tantas veces al letargo a la cruda realidad.



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Admin: Borrar Mensaje  vicente angulo del rey    vicangulorey@hotmail.com  29/07/2016 20:05  Fecha
Mensaje 141
Y una vez mas en nuestra agitada vida, tuvimos que hacer nuevamente nuestros equipajes y largarnos para nuestros domicilios, aunque todos íbamos muy contentos, radiantes a pasar los días de Nochebuenas y Años Nuevos con nuestras familias, también ya estábamos hartos de hacer siempre lo mismo, era como una repetición de los mismos actos en nuestra misma vida, de una monotonía asfixiante, todo consistía en una cadencia que era siempre igual, que llegaba a cansar tu alma, tantos viajes que ya te agobiaban, en fin ya tenía uno mucha gana de que todo algo cambiara en nuestra vidas, habíamos pasado ya casi toda nuestra juventud, que ya no volvería a visitarnos nunca, que la dejaríamos aparcada en aquellos edificios que también se harían viejos con el paso del tiempo como haríamos nosotros dentro de nada.
Y nuevamente y otra vez con Los Amarillos dijimos adiós nuevamente a la Torre y a nuestro Colegio y allí quedaron esperando nuestro regreso para seguir poblando y llenando de vida todas sus dependencias. La Universidad quedaría muerta, sin un alma, sin nuestra presencia era como un cuerpo gigante inerte, que solo volvería a la vida cuando la pisáramos otra vez.
Ya no me acuerdo esa vez del mensaje que me ofreció mi torre, pero seguro que lo hizo, aunque ya adivinaba que dentro de muy poco me despediría de ella definitivamente, era inevitable y ella lo sabía, era sabia e intuía que nuestra amistad fraterna se olvidaría con el paso del tiempo, era la crónica de una muerte anunciada, como escribió mas tarde un afamado escritor.
A otro día, a la misma hora mi pueblo apareció en la recta de la estación, con la misma imagen, posiblemente el mismo tren, el mismo ruido, la misma gente, el mismo jefe de estación y con mi familia esperándome, toda tu vida la tenías desde hace tiempo escrita cada minuto y así iba transcurriendo, con momentos maravillosos como ese y con otros no tanto, y ese momento merecía la pena ser vivido y saboreado y había que degustarlos y así hacía.
Ya estaba en mi casa otra vez, como me gustaba, aunque desde la llegada al pueblo de mi familia, ésa vivienda hacía ya la tercera, pero que duda cabe era la más cómoda para vivir y encima en la calle principal, la verdad es que me gustaba aquella casa, pero poco duró su disfrute, como luego mas tarde me comunicaron mis padres.
Me sentía feliz en compañía de toda mi familia, me gustaba estar con ellos, y me hubiera gustado estar siempre, como estarían mis hermanos, ¿Por qué yo había tenido que ser diferente?, estaba escrito en el libro de mi vida y ante eso no había nada que objetar y así sería a lo largo de mi existencia.
Aquel día, recuerdo perfectamente como si fuera ahora mismo que cogí a mi hermana Lourdes de la mano y me fui a pasear con ella por el pueblo y en ese momento era el tío más feliz que paseaba por la tierra, era un afortunado, y mi hermana me preguntaba cosas y mas cosas, mientras yo saludaba a mis conocidos, mientras le decían a mi hermana, “Ya ha venido tu chache eh” y ella asentía con una carita llena de alegría que siempre recordaré.
El día de Nochebuena mi padre marchó a Cuenca a resolver y llevar papeles de su trabajo en la Jefatura de Obras Públicas, como todos los meses hacía una vez, y aprovechó y vino con una bolsa de cosas que compró y que allí en el pueblo no las vendían, entre ellas una caja de gamba salada de Huelva y también una botella de champán (entonces se decía champán), y también recuerdo que mi madre le recriminó no sé si de bromas o de veras el gasto, me inclino mas por lo último, pero mi padre se rió y no hizo caso.
Esa noche cenamos muy bien, con nuestras gambitas de Huelva y con pollo de corral y en los postres mi padre destapó el champán y servimos en unas copas que guardaba mi madre en un armario y que creo que era la primera vez que usábamos, y que a mi madre porfío que no lo hiciéramos por si se rompían, pero mi padre se empeñó y así lo hicimos.
Me parece que fue la primera vez en mi vida que probé el champán y por cierto me gustó y que creo que lo enfriamos con hielo procedente del Bar “Lucía”, y también creo recordar que cuando acabamos la botella mi padre y yo las palabras se nos atragantaban en la boca y se estorbaban unas con otras al salir, siendo el resultado final que mi madre se enfadó con los dos.
Momentos maravillosos de la vida en aquel pueblo serrano de Carboneras.



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Admin: Borrar Mensaje  vicente angulo del rey    vicangulorey@hotmail.com  29/07/2016 20:05  Fecha
Mensaje 140
El trimestre fue pasando anodinamente, por las mañanas en las clases y en el laboratorio, y por las tardes en los tiempos de estudio en nuestra habitación, así que cuando llegaban los tiempos de recreo, lo que deseábamos era salir fuera al aire libre y perderte por la Uni a pasear o a practicar deporte, concertado algún partido contra algún aula o algún partido de balonmano, para ello solo lo teníamos que comunicar al compañero Julio y el pronto lo organizaba, en fin vivíamos mas bien cómodamente, sin muchos sustos y con relativa tranquilidad, aunque algunas veces yo por lo menos tenía algún problema que otro con las Matemáticas, aunque la verdad sea dicha las derivadas y las integrales no se me daban muy mal, yo creo que tenía complejo solo el hablar de ellas.
En ese trimestre se formó en la Uní un club de cine, al que yo me apunté, nos dieron un carnet que no me acuerdo lo que nos costó, mas bien poco y que todas semanas los que componían el club, con la ayuda de algún salesiano entendido en ese arte del celuloide, programaban una película y antes de su proyección y en el salón de actos de la Uni, nos daban alguna explicación sobre la misma y también sobre los secretos de ese arte. Dicho esto, me viene a la memoria al compañero Enrique Aguilar García, muy amigo mío y para mí como mi padre, siempre estaba muy pendiente de las cosas que me sucedían, una gran persona y aquí lo dejo escrito porque es verdad, una maravilla de persona con un humor especial y siempre alegre y siempre con bromas, era una institución en el colegio todos los años, sobre todo un buen amigo y compañero siempre, y que fue el que me convenció para asistir a ese club de cine, porque era un entusiasmado seguidor del séptimo arte. Allí vimos muy buenas películas y también alguna que de rara que era no la entendí, puedo dar fe, que así fue.
Siguiendo con la tónica del año anterior haciendo 1º de Maestría, el profesor de Química D. Guillermo, reanudó las visitas a empresas e instalaciones químicas en los alrededores de Sevilla que vinieran a complementar nuestros conocimientos químicos y de prácticas de laboratorio.
En ese primer trimestre estuvimos primeramente en una fábrica de cementos y otra en una fábrica de vidrio situadas ambas en el polígono industrial de la carretera de Alcalá de Guadaira, me acuerdo en la actualidad perfectamente de la visita y de las instalaciones que visitamos, tomamos infinidad de anotaciones, ya que tendríamos que desarrollar y elaborar un extenso informe, eran excursiones que nos venían muy bien para romper con la monotonía del internado y también con la degustación del ágape que nos ofrecía la empresa, pero luego lo teníamos que compensar con varias horas en la elaboración de los trabajos, en fin fuera de todo lo comentado las visitas a las instalaciones nos eran sin duda provechosas y todo gracias a D. Guillermo que tanto se desveló por nosotros para que nuestra preparación fuera exquisita.
Ya habíamos recibido las notas de los profesores de todas las asignaturas de Noviembre, y no me podía quejar, tampoco eran una exageración, pero me mantenía en una media que no sobresalía ni tampoco me quedaba rezagado, así que eran las convenientes para salir bien del paso.
Las vacaciones de Navidad estaban a la vuelta de la esquina y constituirían un alto en el camino, necesario para tomar fuerza para el último sprint final del año siguiente. Dentro de nada entraríamos al último año de la década de 1.960, y en la década de ese año de 1.970, seguramente que a todos nos cambiaría nuestra vida, no nos atrevíamos nadie ni a pensarlo pero así era y encima en todos los aspectos y facetas de la vida.
Una aventura como aquel que dice, otro escalón en nuestra vida.



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Admin: Borrar Mensaje  JOSE LUIS RENDON ROMERO    joseluisrendo@gmail.com  24/07/2016 23:49  Fecha
Mensaje Buenas a todos.

Hoy he descubierto que existía este foro, estuve entre los cursos 75/76 y 79/80 estudiando FP DEL METAL(INTERNO)

Trabajo en la actual Airbius Defence and Space (antigua CASA), en ella hemos coincidido varios compañeros de la UNI de diversos

cursos, iré incorporando fotos y recuerdos cuando el tiempo me lo permita.


















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Admin: Borrar Mensaje  vicente angulo del rey    vicangulorey@hotmail.com  23/07/2016 17:37  Fecha
Mensaje Que tal hombre Brizuela, como estamos?
Yo dando la paliza escribiendo y venga a escribir mis memorias de la "Uni y ya deseando acabarlas, menos mal que me quedan ya muy pocos capítulos, estoy casi terminando.
Y también pasando calor por esta tierra de Sagunto, y de cervecita en cervecita o lúpulo en lúpulo, como ya las llamo ahora.-

Aun me acuerdo del favor que me hicístes en la reunión de hace unos años en Sevilla, tu te acuerdas verdad?, te doy las gracias nuevamente .

Un abrazo muy fuerte Javier

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Admin: Borrar Mensaje  JAVIER BRIZUELA MADINA    jbrizuelam@outlook.es  22/07/2016 11:21  Fecha
Mensaje http://enlaces.universidadeslaborales.es/zafrilla/UULL_datos_y_cifras_para_su_historia.pdf

Sr,Cuenca y "forofos":

Hace alguna década que no sabía de vuestras andanzas.

Aprovechando que por aquí arriba , las sombrillas naturales que por la zona nos protegen e impiden que Lorenzo nos toque los elementos que algunas gallinas ponen a diario, y que hoy , se han vestido con el uniforme de gala ,he decidido dedicar un ratito a curiosear por algunos archivos que los tenía entre telarañas.

He optado por dejar decoquetear con sirenas sin colas de pez entre las olas, embadurnarme como una croqueta y...... meterme entre pecho y espalda media docena de txakolís , que , compitiendo con Lorezapán LX , impiden que pueda ver una etapa del Tour como dios manda.Me quedo frito como,......una lira grande.

Os adjunto el enlace que lo he oteado por encima y me ha parecido que tiene fundamento.

Os envío un saludo cordial desde Lekeitio.





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Admin: Borrar Mensaje  vicente angulo del rey    vicangulorey@hotmail.com  22/07/2016 10:34  Fecha
Mensaje 139
De los cuatro curas salesianos que componían el personal a cargo del colegio solo me acuerdo del Director del mismo que se llamaba D. Francisco Vázquez y era para mi opinión una gran persona, joven y con ideas modernas y muy adelantadas para los tiempos que corrían, es decir capacitado sobradamente para dirigir a los jóvenes ya mayorcitos y con problemas distintos a cuando entramos con trece o catorce años. Era una persona que se podía habar con él de tú a tú sin ningún problema y de cualquier tema y estaba muy informado y siempre daba un consejo sabio
Bueno pues el curso comenzó como siempre, todo era igual que siempre, el mismo horario de siempre y los mismos toques de sirena que siempre, no había cambiado nada, solo nuestra habitación, nuestro sitio de “semilibertad y autonomía, de todas formas no nos podíamos quejar, cuantos hubieran querido estar en nuestra situación en ese momento, a un paso de sacarnos un título de maestro industrial, “que no es paja”, como se decía en esos años, y teniendo toda la vida por delante, aunque no todo iba ser de color rosa, eso estaba clarísimo.
En los primeros días de curso el profesor de Laboratorio nos informó ya oficialmente que casi con toda seguridad, el año siguiente pasaríamos el que quisiera y aprobara, claro está, a proseguir los estudios de Ingeniería Técnica a la Universidad Laboral de Huesca, a mi personalmente esta nueva noticia no me acabó de gustar, yo prefería lo malo conocido que lo bueno por conocer y también para mí el tiempo me vino a dar la razón, aunque no era el momento de pensar en ello, sino dejar y aunque fuera una redundancia que “el curso siguiera su curso”, ya habría tiempo de pensar en ello.
Todo marchaba muy bien el mes de octubre pasó rápido, nos habíamos acomodado bien y le habíamos cogido el tranquillo a todo, eran ya muchos años, haciendo los mismo, la misma vida, idénticas obligaciones, pero también teníamos sobre nuestros pensamientos, que ese año no podíamos fallar en nada, había que aprobar el curso sí o si, y al final del mismo deberíamos pasar y aprobar la reválida otra vez, que harto estaba ya, cuantas espadas de Damocles habían pasado cerca de mi pescuezo en todos esos años y cada de uno de nosotros sabiendo siempre la manera de esquivarlas.
Aunque el aula la componíamos unos veintitantos, teníamos un equipo de fútbol por aquel entonces, bastante apañado , allí estábamos Aguilar, Aso, Benítez, Mendiola, Pareja, Saiz, Santos, Camarero, Calderón, Medina, Chaves, de este último tengo que decir que en mi vida he tenido un defensa que me haya cubierto tan bien y eso que yo tenía mucha velocidad y reprise y eso que mas tarde jugué en categoría regional, se te ponía de una forma que era imposible pasarlo y encima con un defecto en un brazo, que lo llevaba casi inmóvil, (un fiera como se dice ahora), y yo Angulo, así que como todas las aulas ya estaban menguadas de efectivos, dábamos ya mucha guerra y muchas veces conseguíamos la victoria, hacíamos un buen plantel si señor.
Hablando de fútbol me viene a mi recuerdo la vez que conseguí una entrada y no sé ni como, seguramente se la encargué que me la comprara un alumno externo, para ver al Real Madrid a un domingo siguiente que visitaba el Sánchez Pizjuan para jugar contra el Sevilla. Yo tenía una ilusión grandísima por ver ese partido de fútbol, para mi era lo máximo poder ver al Real Madrid, el equipo de mis entretelas, no cabía en mí de gozo, pero amigo, el diablo se metió por medio y como ese bicho es así de malo, me jodíó mis ilusiones, ya que mas o menos para el viernes una traidora e inoportuna gripe, me jorobó los planes, el sábado no me quedó mas remedio que ir a la enfermería, así que con alta fiebre y pus en la garganta no me quedó mas remedio que quedarme en mi habitación de reposo y con el pompis agujereado e inoculado de antibióticos.
Y yo venga a maldecir a la dichosa gripe, maldita era mi estampa, no había estado enfermo en los cuatro años que ya llevaba en la Uni y precisamente ese día me tuvo que pasar, en fin y aunque me acuerdo aun con rabia, ese preciso día no estaba yo para bromas ni mucho menos.



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Admin: Borrar Mensaje  vicente angulo del rey    vicangulorey@hotmail.com  22/07/2016 10:34  Fecha
Mensaje 138
Abajo en el vestíbulo estaban las listas de todos los que componíamos el colegio ese curso de 2ª Maestría, con la planta y el número de habitación que teníamos asignada, ya que como todos ya sabíamos, ese año disponíamos de habitación individual, a todos los de mi aula nos tocó la 4ª planta y que compartíamos con alumnos de otra aula de metal, aquello era la mayor novedad que disfrutábamos ese año, eso de tener una habitación para ti, era el no va mas, una sensación de intimidad total, ya no tendríamos como otros años el tiempo de estudio en las aulas sino en nuestras habitaciones. Eran muchas las ventajas, es cierto, pero no por eso podíamos hacer lo que queríamos y nos viniera en gana, teníamos un cura que se dedicaba a vigilar la planta, para que la convivencia, el orden y el silencio se observaran a rajatabla, pero aun así tu libertad y tu autonomía había crecido muchos enteros y por ello estábamos bastante contentos. Las plantas constaban de un pasillo central del cual salían dos filas de habitaciones, colocadas desde un lavabo general hasta el otro situado a cada lado del edificio de residencia.
Bueno pues allí me instalé en la habitación que me había correspondido, la ventana que tenía mi morada estaba orientada a la derecha, con la vista del patio del colegio y la residencia colegio Alfonso el Sabio. Tenía otra particularidad y era que todas las habitaciones tenían una mirilla con un cristal de unos 10 cm. de lado aproximadamente, para que el sr. Cura supiera en todo momento lo que estábamos haciendo, vaya tela la norma tenía su guasa, pero ante ello que íbamos hacer, a joder y aguantarse, algo malo tenía que tener, en fin que le íbamos hacer.
Puse mis pertenencias en un armario que había en un armario corredizo de color verde idéntico a los que teníamos cuando habitábamos otros colegios y me acosté, quedándome dormido al instante, no extrañé la cama ni la habitación, estaba realmente cansado, mañana sería otro día.
Los horarios por la mañana eran que igual que en otros colegios que habíamos estado anteriormente, solo cambiaba la habitación, ya por la tarde marchabas a tu habitación y a estudiar, pero la verdad que el avance que habíamos experimentado era sensible.
El primer día como siempre fuimos a proveernos del vestuario y los curas del colegio nos entregaron los libros y demás material.
Fue un día de saludos y abrazos, allí estábamos otra vez todos juntos, comentando nuestras andanzas veraniegas, con la morriña aun reflejada en nuestro rostro, pero en fin con la ilusión de empezar un nuevo curso que si Dios quería terminaríamos con la Maestría Industrial. Ya no estaban con nosotros los químicos que habían optado un curso antes por Preparatorio ya que ese año los habían trasladado a la Universidad aboral de Huesca donde ya solo y en Ingenierías se estudiaba la especialidad de Química, en fin allí y si todo iba bien, nos volveríamos a juntar otra vez, claro está ellos con un curso por delante de nosotros.
A otro día empezaron las clases con toda normalidad, esperando los profesores, aunque ya sabíamos que en Prácticas de Laboratorio, Química y Tecnología Química los que nos iban a tocar y eran los mismos que el año anterior, D. Cándido Brieva, D. Guillermo García Ramos y D. Manuel Sánchez Ramade, solo rezar para que en Matemáticas y Dibujo tuviéramos algo de suerte, como así fue, en Matemáticas fue D. Jaime Yague, que ya habíamos tenido en 2º de Oficialía y en Dibujo D. Antonio de la Ossa, que también fue un buen profesor que sabía calificar los buenos trabajos. En fin la suerte no nos fue esquiva y nos prometíamos un curso apacible, aunque digo como siempre he dicho, que todo costaría lo suyo, porque no te iban a regalar nada y estudiar habría que estudiar fuerte, y que a otro año empezaríamos con Ingeniería y eso ya era otro cantar.
La primera tarde y en mi habitación recuerdo que se me hizo muy larga, había que observar los horarios comunes de la Uni, y no podías salir a darte una vuelta o a despejarte, y al principio me costó y hasta algo me aburrí, no mucho tampoco pero si no tenías una obligación ineludible, un examen u otro trabajo, o no tenías ganas de estudiar ese día, tampoco te podías echar en tu cama porque el cristal te delataba.
Maldito cristal que asco le cogí, la madre que lo parió.



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Admin: Borrar Mensaje  vicente angulo del rey    vicangulorey@hotmail.com  22/07/2016 10:33  Fecha
Mensaje 137
El verano se acababa como se acaba todo en esta vida, lo que te parecía imposible que llegara, llegó también y una semana antes de marchar nuevamente a Sevilla me despedí del trabajo, que todo hay que decirlo un poco cansado ya, pero al mismo tiempo satisfecho con varias lecciones aprendidas, una de ellas es que con esfuerzo y sacrificio se consigue todo y otra la de que todos los trabajos son muy dignos, así que me dieron el finiquito, una pequeña propina y la felicitación del encargado por mi labor realizada y me despedí tan contento ya que el próximo curso por lo menos tendría una mayor dotación monetaria para mi y mi calidad de vida se vería mejorada cien por cien.
Había cumplido los 18 años, edad deseada por todos, ya que a partir de ese momento éramos mayores de edad, aunque en nada noté mi nueva situación administrativa, solo y pasados unos años, pensaba “quién pescara ahora los dieciocho años”.
Tuve que preparar mi maleta nuevamente y marcharme para los pies de Andalucía, con pocas ganas de empezar otro curso y por lo tanto otra nueva aventura, pero eso como yo ya tenía experiencia, sería cuestión de breves días, las ganas y la ilusión volverían.
Lo que mas me costaba era dejar mi familia, sobre todo mi hermana de la cual me acordaría muchas veces desde el momento que me tuviera que despedirme de ella, con las veces que me la había llevado a pasear con su manita cogida a la mía y a cada momento llamándome “chache”, en fin era ley de vida, de mi vida que yo había escogido que me daba órdenes otra vez, y quiero recordar que fue la vez que mas me costó marcharme, aunque luego allí todo iría cambiando seguro.
Una tarde igual que cuando llegué tuve que despedirme de mi familia otra vez y marcharme, con la misma maleta que siempre me fui, con las mismas ilusiones y las mismas amarguras y el corazón encogido por las despedidas que cada día me gustaban menos y sin imaginar en esos momentos que a lo largo de mi vida mi signo serían las despedidas, los abrazos y decir adiós.
Allí en el andén dejé a mi familia diciéndome adiós con la tristeza reflejada en sus ojos, mientras yo me alejaba hasta que el vapor de agua y humo negro mezclado de la máquina me impidió seguir viéndolos y cuando el humo se alejó fue la primera curva quién me privó de la última visión de mi familia. Ya estaba solo nuevamente, solo a mi destino, y mirando el paisaje poblado de pinos que acompañaba todo el rato al tren.
A otro día nos juntamos los de Cuenca muy de mañana en la estación de la ciudad y como siempre nos marchamos para Aranjuez, y otra vez el cuento de nunca acabar, allí estábamos los de Cuenca, ya hechos unos hombres, con mucha experiencia en viajes en tren y en autobús, con mucha experiencia en internado y colegios y bastante hartos de esos avatares y circunstancias, pero teníamos que seguir no nos podíamos rendir y a nuestra edad mucho menos, teníamos que aguantar hasta el final.
En Aranjuez y en el mismo sitio de siempre cada uno tomamos el autobús que nos correspondía y después de un viaje muy cansado e inacabable, llegamos a Sevilla por enésima vez, ya de noche por supuesto.
Cuando el autobús pasó por la plaza de entrada frente a las peceras, miré a mi torre que obligatoriamente tendría que hacerme una señal y efectivamente y aunque nadie lo oyó, el que suscribe si pudo percibir un pequeño y leve toque de sirena, esa era la señal de bienvenida que me brindaba mi amiga, ya la sentía allí cerca cuidándome a mi lado.
Pocos pasos tuve que dar con mi maleta andando desde la plaza de los autobuses, nada mas bajar unos escalones y enfilar el pasillo central, a mano izquierda tenía el Colegio Fernando de Herrera que era el que nos habían asignado a los que íbamos a cursar 2º de Maestría Industrial ese año.
Ya estaba en la Universidad Laboral, otra vez en la vorágine de clases y mas clases, libros y mas libros, horas de estudio, láminas y tinta china, frascos de reactivos y tubos de ensayo y el olor característico de los laboratorios, ruido continuo de sirena y mas curas con esas sotanas de color fúnebre y a ver pasar los días con ese marchamo de rutina infinita.



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Admin: Borrar Mensaje  vicente angulo del rey    vicangulorey@hotmail.com  22/07/2016 10:32  Fecha
Mensaje 136
Entre que fue un verano muy caluroso y que cuando yo salía de trabajar, no salía precisamente para correr, el caso es que no me apetecía mucho ponerme a gastar las pocas fuerzas que me quedaban tras el balón de reglamento y raro era el día que desde la obra me iba directamente al campo de fútbol, sino que me iba a casa, me lavaba, me arreglaba un poco y lo que deseaba era salir de casa, juntarme con alguien conocido y tomarme alguna cerveza fresquita, concretamente la llamada “El laurel de Baco”, que en esos momentos me daba lo mismo de donde procedía y solo se que estaba riquísima, ¿Por qué será que en aquellos tiempos todo estaba mucho mas rico que ahora?, deberá ser porque antes lo teníamos mas escaso, no con la abundancia de ahora, pero el sabor de aquellas cervezas sentado a la puerta del bar que se encontraba en la calle principal del pueblo, precisamente en la calle donde habitaba mi familia, era inigualable, que momentos mas entrañables de los que guardo un buen recuerdo.
Del momento que comento a continuación, aunque parezca mentira es verdad, no exagero nada, lo viví bastantes veces estando yo en el pueblo.
Cuando la tarde llegaba a su fin, mucha gente bajaba a los bares de la calle principal a tomar algo, pues esas tardes y a la misma hora un gitano muy aficionado a montar a caballo se paseaba montando al trote por esa calle, todo “chuleta el amigo” con sus botas de montar y su sombrero, y que parecía que iba a sacar la pistola y liarse a pegar tiros a diestro y siniestro, la gente lo observaba con el garbo y la chulería que llevaba el caballo y sabiendo que volvería dentro de un rato otra vez a pasar por el mismo sitio y la gente tomaba precauciones y así era ya que aparecía a final de la calle y la gente que se encontraba en ella tenía que ponerse a cubierto metiéndose en sus casas y en los bares, ya que ponía el caballo a todo galope por la calle principal, en medio de una polvisca intensa porque la calle no estaba asfaltada y era un camino de tierra, en fin había que poner todos los medios a tu alcance para que no te vieras envuelto en algo bastante serio. La gente se lo tomaba a risa, y algunos no tanto, pero a ver quien era el guapo que ponía allí freno, ni el Alcalde nunca tomó cartas en el asunto ni la Guardia Civil tampoco, pero el asunto tenía miga, parecía que el asunto no iba con ellos.
Había llegado el mes de Agosto y trajo para su disfrute las Fiestas de San Roque a mitad de mes, yo estaba ya algo cansado de tanto trabajar, aunque me encontraba fuerte, con mi musculatura sobre todo los brazos que no eran los mismos que hace un mes, los había curtido bien y me sentía mas hecho y con mucha mas fuerza y me sentía contento, y también a decir la verdad un poco harto sobre todo cuando llegaban los lunes, pero en fin yo trabajaba como el primer día y no podía defraudar ni a mi familia, ni al encargado y principalmente a mi mismo, yo tenía que convencerme que cualquier trabajo no podía doblegar mi espíritu y que yo era un “machote” y así fue y cada día me sentía mas orgulloso de mi mismo, hasta mi padre se sorprendió, se pensaba que no iba a durar ni una semana mi aventura laboral,
Así que llegaron las fiestas y prometí pasármelo bien, tenía dinero y tenía lo mas importante ganas de fiesta, aunque yo no sabía que era el último verano que pasaba en el pueblo.
Y así fue, ya era mayorcete y mis padres no me pusieron ninguna traba, en trasnochar ni nada de nada, ya que en el pueblo poco podíamos hacer fuera de lo corriente, hice un esfuerzo yendo al baile todos los días eso sí con alguna cervecita demás y eso por lo menos me escondió mi timidez y claro está, me encontré mas libre, así que bailé todo lo que quise, aun a pesar de que dí bastantes pisotones a los delicados pies de las señoritas y alguna me lo recriminó y con razón y creo que hasta en algún baile no lo hice tan mal.
Una tarde noche se corrió la voz que se iba hacer un baile en un garaje que un joven cedía para ello, aprovechando que sus padres estaban fuera y con un tocadiscos y con otro tipo de canciones, y me dirigí como un rayo al lugar, y así fue y con canciones de Adamo y otras similares, se hizo un baile distinto que fue como un preludio de los guateques entre amigos y amigas que ya se celebraban en otros sitios. Resultado, el baile era bailar de verdad, como dice la canción “bailar pegados es bailar” y siempre me acordaré de aquellos momentos en que las chicas se mostraron bastante desinhibidas y fuera se las miradas de las viejas, como si fueran chicas nuevas siendo las mismas, aquello era un milagro.
Jugamos el partido de solteros contra casados, y los goleamos claro, y pagaron la “convidá” ellos por supuesto, en fin pasé muy bien los tres días que duraron las fiestas de San Roque.
Vivan las fiestas de mi pueblo.



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Admin: Borrar Mensaje  vicente angulo del rey    vicangulorey@hotmail.com  22/07/2016 10:31  Fecha
Mensaje 135
Una tarde llegaron las notas, pero no estuve pendiente como otros años, sabía que el curso lo tenía solventado desde hacía fechas, ya que el mismo no tuvo para mi ningún sobresalto de importancia, estudié como siempre, pero sin rebajar la presión del pedal de la aceleración, ni tocar el del freno, de todas formas el curso fue fácil y fue así porque los profesores que nos había tocado en suerte habían sido los idóneos para un desarrollo tranquilo del mismo.
Yo me había acomodado, si se puede llamar así, a mi trabajo de peón de albañil, a pesar de que a la semana tenía unas ampollas en las manos que válgame Dios, allí en el pueblo les llamábamos “burras”, pero ese era el peaje a pagar por mi trabajo, también debía saber que todo tenía su sacrificio y su esfuerzo, que el pan no caía por una canalera, esto último lo decía mi madre y lo sigue diciendo aun, y que sea por mucho tiempo, pero yo ese verano tenía mi dinerillo en el bolsillo y me podía permitirme ciertos lujos que de otra forma me estarían vedados, pero la verdad es que me lo curraba.
Podía pasar al baile los domingos, también podía tomarme alguna cervecita que otra en unión de los amigos, mas o menos de mi edad, que el que el que no estudiaba como yo ya estaba trabajando.
Particularmente a mi el baile de mi pueblo no me gustaba, no había llegado aun la modernidad, dentro de la sala que estaba amenizada por los componentes de una familia del pueblo, compuesta por un acordeonista que hacía también de voz solista y un batería y que se dedicaban a tocar “pachangas”, rumbas y pasodobles, a mi me resultaban una birria, encima todas las mujeres mayores y viejas del pueblo, se sentaban alrededor de la pista del baile, solo para ver quien bailaba con quien y quien bailaba dos veces con la misma, a mi aquello me resultaba una farsa y una burla y un acto de mala educación, pero así era la costumbre y yo eso no lo podía cambiar, la madre que las parió las tías chísmosas, no se podían entretener en otras cosas, por ello no fui muy adicto al baile de mi pueblo, aparte que yo esos bailes de pasodoble, tango, etc, no se me daban nada bien y era un patán, yo lo que quería era que tocaran alguna piececita lenta para poder juntarme alguna moza un poco alegre y distraída, al final abandonaba el baile esperando que hubiera alguna canción de esas, siendo el resultado final que las chicas que te molaban un poco, se iban emparejando con alguno, pero es que la verdad yo no aguantaba el ambiente ese de pasodoble tras pasodoble y encima cuando bailabas con alguna, sus brazos eran como un parachoques de acero que no podías doblegar y encima la vieja chismosa que se había fijado en ti a ver si te pasabas de rosca, para ir luego con el cuento, así que me cabreaba y terminaba en el bar viendo el partido de fútbol en la tele, so pena también que alguno pensara que yo “era del bando contrario”.
En fin cosas de mi pueblo y en aquella época de muchos pueblos también, menos mal que esas antigüedades se acabarían pronto y aparecieron los bailes y discotecas pero a mi eso en mi pueblo no me tocó, pero llegar llegó y pronto, pero ya no lo ví.
A mitad de Julio del año 1.969, la atención mundial estaba pendiente de la llegada del hombre a la luna y seguíamos el acontecimiento por la radio y la tele en blanco y negro de los bares.
Así que en la madrugada del día 16 de Julio, medio pueblo le tocó trasnochar aunque a otro día tuviera que trabajar, yo con mi padre me marché al bar de la Lucía y allí estuvimos esperando que la nave posara sus patas en el suelo de la luna, como así fue y vimos en directo los primeros pasos del hombre sobre el satélite, los astronautas americanos Neil Amstrong, Collins y Aldrín, fueron los primeros en pisarlo, bajo el regocijo y las palmas allí en el bar y a altas horas de la madrugada, en fin un episodio que seguimos todo con emoción y que bastante gente por lo menos allí no se lo creyó, diciendo que eso era una mentira, que los americanos nos habían engañado vilmente, yo si me lo creí, porque no iba a creérmelo.
A otro día era la comidilla general en todo el pueblo, a pesar de ello yo tuve que madrugar e irme a cumplir con mi deber de llevar ladrillos en la carretilla y venga hacer masas para construir una escuela en la que pudieran estudiar los hijos de mucha gente de ese pueblo.



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